miércoles, 27 de marzo de 2013

Midnight Hands


Las risas, alegres y llenas de regocijo lo llenaban todo. La película que estaban viendo hacía que todos los miembros de Shinee se carcajearan; trataba de un hombre que estaba enamorado de una chica y hacía de todo por lograr que ésta estuviera a su lado, aunque claro, los mil y un inconvenientes se le presentaban a la hora de actuar. El recurso de la exageración estaba bien utilizado. Era divertido. Hace mucho que los miembros no tenían un tiempo para ellos, para pasar en grupo y relajarse, sin la presión de estar corriendo de un lugar a otro entre entrevistas, sesiones de fotos, programas de televisión o conciertos.

Aún así, Jonghyun no estaba feliz. Ni siquiera podía prestar atención a lo que sucedía en la pantalla, hace rato que había dejado de seguir la historia. Su mirada estaba clavada en aquella gran mano, aquel brazo que envolvía los hombros de SU Key. Apenas habían acabado de comer, Minho y él se habían situado en el sillón, uno en cada punta. Todo estaba bien hasta que el rubio terminó de recoger la mesa y fue a sentarse junto al más alto. Aquello hizo enfadar a Jonghyun, pero era algo totalmente previsto por su parte porque, últimamente, esos dos se la pasaban juntos.

Más risas. Kibum se acurrucó contra su dongsaeng sin despegar la mirada de la pantalla, a lo que Minho, en respuesta, acarició su brazo con suavidad, para luego depositar un beso en su cabellera. Ya no lo resistía, el mal humor del moreno iba en aumento. Key sabía perfectamente lo que sentía por él y, desde que se había enterado de ello, por un simple descuido, había comenzado a hacerse rogar con distintos chicos. En un principio, Jonghyun había tomado aquello como un juego, el hecho de que el contrario actuara de esa forma, simplemente demostraba que el menor estaba interesado en él y que lo que quería era ponerlo celoso. Pero la cosa había durado demasiado tiempo e iba cada vez peor, y ahora, no solo tenía que aguantarse que el rubio saliera con otros, sino que también tenía que aguantarse el verlos todo el tiempo juntos, era irritante.

En el momento en que se puso de pie, Onew, su líder, volteó a verlo con preocupación. Sentado a su lado, probablemente se había percatado del estado de su compañero. Ninguno más volteó a verlo, pero la mirada del mayor transmitía claramente la pregunta que no era necesario hacer en voz alta: “¿Quieres que hablemos?”. Al igual que el de Minho, el brazo de Onew también rodeaba a una pequeña figura, el maknae en esta ocasión. Él y Taemin llevaban tiempo juntos, por más que no lo hubiesen admitido públicamente era algo bastante obvio, más de un rumor se había sembrado entre sus fans. Jinki siempre se preocupaba por él, y se notaba que la estaba pasando bien junto a los demás, no quería molestarlo. Negando con la cabeza, le dedicó una sonrisa y, tan solo moviendo los labios, formuló la frase “saldré por un poco de aire”. El fanático del pollo asintió, dándole a entender que no había problema, siempre y cuando no regresara muy tarde desde luego. El menor asintió y, tras ver como su líder regresaba su vista hacia la película y reposaba la cabeza sobre la de Taemin, la cual en ese momento descansaba sobre su hombro, salió.

 

jueves, 14 de marzo de 2013

Humillación, Desesperación, Vergüenza y Abuso

NOTAS: Ésta es la primera vez que traduzco un fanfic, la historia original pertenece a la autora Dubu89 de asianfanfics. No sé si es por mi reciente obsesión con Shinee gracias a Hello Baby, pero la verdad que este fanfic me gustó bastante y, como era cortito, se me dio por traducirlo. Espero que no sea muy desastroso.



miércoles, 17 de octubre de 2012

Slave 4 U [NiouxSanada]

Fanfic hecho a pedido de mi padreee~ dedicado exclusivamente para él. Contiene lenguaje y contenido no apropiado para menores de edad.


La música del boliche le impedía escuchar cualquier otro sonido. No era su primera vez en aquel lugar; no es que fuera de sus favoritos, además no sería bueno que alguien tan importante como él, Niou Masaharu, presidente de la compañía de abogados Trickster, una de las mejores de la ciudad, fuese visto en un lugar como aquel. Desde luego que Yukimura Seiichi, su actual pareja, no sabía que estaba en este lugar, según lo que le había dicho, esa noche tenía una reunión muy importante, así que sabía que no lo molestaría.

Hace tiempo que no se veía con ninguno de sus otros compañeros. Al ingresar a la universidad cada uno había seguido su propio camino y, por más que en un comienzo se veían casi a diario, las responsabilidades fueron ganando importancia en sus vidas y comenzaron a distanciarse lentamente, después de todo, ya no eran niños. Una leve sonrisa apareció en sus labios al pensar en ellos. ¿Qué podía decir? Los extrañaba.

Una atractiva mujer de largo cabello negro se sentó a su lado en una clara insinuación, mostrándole abiertamente su escote. Niou simplemente volvió a mirar su vaso de whiskey con expresión aburrida. ¿Qué hacía en ese lugar? ¿Acaso buscaba ponerse ebrio? No, no era eso, él era más que consciente de que podía beber por horas sin llegar a estarlo. ¿Escapar de las responsabilidades que la paternidad traía? Yukimura y él habían comenzado a sentirse un poco solos tras un par de años de vivir juntos, por ello habían decidido adoptar a Nami, una pequeña niña que actualmente tenía cinco años; Masaharu amaba a la niña y disfrutaba pasar tiempo con ella y enseñarle cómo jugar al tenis, pero con la cantidad de energía que tienen los niños, el trabajo a veces resultaba agotador. Pero no, tampoco era ello. ¿Entonces qué?

-¡Hey, tú!-exclamó una voz desagradablemente conocida a sus espaldas. El peli plateado volteó para encontrarse con el mismísimo Atobe Keigo, actual director de la escuela Hyotei-. Vaya, vaya, vaya-dijo, con voz canturrona-. Pero qué tenemos aquí.
-Tiempo sin verte, Atobe-asintió Niou a modo de saludo.
-Es toda una sorpresa encontrarse con el presidente de Trickster en éste lugar-el chico se sentó a su lado ignorando el gesto de irritación del aludido. El barman se le acercó y Atobe pidió “lo de siempre”.
-¿Vienes mucho por aquí?-inquirió Masaharu, mirándolo con una ceja levantada.
-Bueno, es bastante divertido para lo que cobran, el precio es bueno.
-¿Divertido?-el abogado miró por encima de su hombro hacia la pista de baile. Allí, adolescentes y hombres y mujeres más jóvenes que ellos se divertían bailando en la pista al ritmo de la alocada música que pasaba el dj. Le costaba imaginar aquello como algo a lo que Atobe podría referirse como “diversión”. Su acompañante volteó, siguiendo la mirada del ex miembro de la Rikkai Dai hasta la pista, y bufó al ver a dónde se dirigía.
-No me refiero a eso.
-¿Entonces?-preguntó Niou, ahora verdaderamente curioso. Atobe clavó sus ojos en los suyos, su expresión era divertida pero burlona a la vez.
-¿De verdad no lo sabes?
-¿Qué cosa?-comenzaba a irritarse. El adinerado hombre frente a él se inclinó lentamente hasta quedar a la altura de su oído.
-Ven conmigo-susurró, causándole escalofríos a Niou-. Tengo algo mucho mejor que el whiskey para ti.

martes, 2 de octubre de 2012

It Hurts [Eunhae]


Este fanfic contiene vocabulario y contenido no apropiado para menores de 18 años, el que avisa no traiciona.

Gay, marica, homosexual… todas esas palabras estaban presentes en la vida diaria de Lee Dong Hae. Era un sufrimiento eterno; aquellos pensamientos negativos lo envolvían, consumiendo lentamente su esencia, solo para dejar lugar a más tormento. Las cosas malas siempre parecían pasarle a él, ¿y cómo no, siendo quien era? El gay, marica, homosexual… la peor escoria de la escuela. Todo placer le estaba negado y, de hecho, tenía que obrar incorrectamente para disfrutar de su único placer, la sonrisa de su padre. ¿Y por qué todo eso? Por su ridículo sueño de ser un cantante, o bueno, más bien el de su padre.

Aquel día el chico llegó a su casa solo para encontrarla tal cual la había dejado por la mañana. Su padre estaba en la cocina, preparando la merienda para ambos. Al escucharlo entrar, el hombre volteó a verlo sonriendo, pero solo bastó una mirada para que esa sonrisa se transformara en una mueca de angustia.

-¡Lee! ¿Estás bien?-dejó lo que hacía y se acercó a su hijo, tomándolo del mentón y volteando su rostro hacia ambos lados para poder examinar los nuevos moretones que exhibía.
-Estoy bien papá-intentó tranquilizarlo-. Nada nuevo, tan solo me caí-mentiras, más y más mentiras. Lo habían golpeado en la escuela, siempre lo hacían; disfrutaban abusando de él.
-Creo que debería hablar con tu entrenador-su padre suspiró, alejándose para continuar con lo que hacía momentos antes.

Solo eran ellos dos en la casa. La madre de Lee los había abandonado hace ya mucho tiempo, cuando él era tan solo un niño; había decidido dejar atrás a su esposo e hijo para irse con otro hombre, quien, desde luego, obtenía ganancias mucho mayores por su empleo. Desde entonces él no se había sentido cómodo junto a otras mujeres, no tenía mucha experiencia con ellas pero las rechazaba por naturaleza pues temía que lo lastimaran.

-No te preocupes por ello, estoy bien, de verdad… ni siquiera sentí los golpes, me di cuenta de los moretones cuando llegué al vestuario-mentiras, más y más mentiras…
-¿Seguro?-quiso confirmar su padre, volteando a verlo en busca de alguna flaqueza en su rostro.
-Seguro-asintió su hijo, regalándole una sonrisa.
-De acuerdo-respondió, devolviéndole una sonrisa parecida a la del menor, solo que con muchos más años cargados encima. Y entonces cayó al suelo, golpeándose la cabeza.

lunes, 28 de mayo de 2012

The Last Song

Primero que nada u3u ya sé que ésto no debería entrar en la categoría de cuentos, pero sencillamente no sabía dónde ponerlo, porque no creo escribir más acerca de esta peli, simplemente fue la inspiración del momento. Para los que no la vieron, esta historia está basada en la película The Last Song, tal y como indica el título. Si no la vieron se las recomiendo, no se dejen llevar por cosas como "actua Miley Cyrus y no me gusta" porque a mí tampoco me gusta mucho pero esta peli me encantó y me hizo llorar un montón ;-;
Ahora, sin más, a la historia. Está dedicada a mi papá.



viernes, 4 de mayo de 2012

Ejercicio: Idioma Propio

Los invito a hacer este ejercicio. Lo hicimos la otra vez en el taller de escritura al que estoy yendo y me pareció muy divertido. El método de escritura de este ejercicio fue empleado por Julio Cortázar en su novela "Rayuela". El ejercicio consiste en lo siguiente, es fácil. Tan solo tienen que leer el fragmento escrito a continuación, imaginando qué es lo que quiere decir. Para cada persona suele significar algo totalmente distinto, eso está relacionado con el hecho de que distintas personas pueden tener una percepción diferente de una misma obra. Ninguna de las palabras escritas a continuación son "reales". Está escrito en mi propio lenguaje, de esa manera, cada uno puede tener su propia idea de lo que trata y ninguna está mal. En este ejercicio se juega con la libertad de escritura, uno simplemente comienza a escribir sin ese temor a equivocarse o a estar haciéndolo de la manera correcta, además de que es muy divertido.



Sashi suez nazar aitrou, solagne miru et ne polo.

-¡Atsum azkar na!

Nozom polo asdir Sashi oum to grox levage.

-¡Itis calezzeum jibag!

Doroum Sashi, lavage bosk, rario adel jes miner gaviot.

-¡Atsum! ¡Devraje ni punio! ¡Atska ni bolor!

Jisog, napule te abreviag notul pun tag. Bosk noir mes, nozom ai tsu okami, atsum saravaje. Rumes, con lavska bime pelcabe. Arcamento conitsuca, fleito en apun. Etmenci cob la verd, carmesse e itto monte. ¡Razem! ¡Razem ito monte! ¡Razem su azkaren, razem su noito! Blanck, atsun no cara.

Fleito et mondo rame. Sashi no caki etto mandage caliso endogria. Su corta lexeo de noir sas di. Nen culpica mi chilento porxa suir anot banicha simo conse. Lam etto ning cohn della notrasi commo. Lamme bait net win.
Atto clencio nameri namine it Nozom. Hanni trumi gele, pero niou canasame. Niou.
No et mirem et un, ni van. Nameri clencio et mirage.

martes, 1 de mayo de 2012

Capítulo 2: Love is Such a Crazy Thing


Kittycat
Capítulo II: Love is Such a Crazy Thing

Estaba confundido. Regresando de la escuela había optado por marcharse solo una vez más. No quería estar con nadie en ese momento, por más que Orihime se había ofrecido a acompañarlo a casa para chequear las heridas de Grimmjow, él la había rechazado con una vaga excusa que ya había olvidado.

Le había hablado a su padre de Jeagerjaques, diciéndole que era un amigo que no tenía dónde quedarse pues estaba de visita y no tenía dinero suficiente como para costear un hotel. Como siempre, nadie había hecho muchas preguntas y Grimmjow había sido bien recibido en la casa de los Kurosaki... aunque, a pesar de todo, se notaba que algo no andaba bien con su invitado: había llegado de pronto, se mantenía callado todo el tiempo y siempre utilizaba ropa prestada de Ichigo, pero, por más raro que pareciera todo aquello y a pesar de todos los problemas que su invitado le estaba causando, algo en él se resistía a dejarlo solo. Aún recordaba la expresión de temor que portaba cuando lo encontró en su habitación y la forma en la que le había suplicado que no lo lastimara. Aizen debía haberle hecho algo horrible… aunque fuese lo que fuese, se negaba a hablar del tema.