Las risas, alegres y llenas de regocijo lo llenaban todo. La
película que estaban viendo hacía que todos los miembros de Shinee se
carcajearan; trataba de un hombre que estaba enamorado de una chica y hacía de
todo por lograr que ésta estuviera a su lado, aunque claro, los mil y un
inconvenientes se le presentaban a la hora de actuar. El recurso de la
exageración estaba bien utilizado. Era divertido. Hace mucho que los miembros
no tenían un tiempo para ellos, para pasar en grupo y relajarse, sin la presión
de estar corriendo de un lugar a otro entre entrevistas, sesiones de fotos,
programas de televisión o conciertos.
Aún así, Jonghyun no estaba feliz. Ni siquiera podía prestar
atención a lo que sucedía en la pantalla, hace rato que había dejado de seguir
la historia. Su mirada estaba clavada en aquella gran mano, aquel brazo que
envolvía los hombros de SU Key. Apenas habían acabado de comer, Minho y él se
habían situado en el sillón, uno en cada punta. Todo estaba bien hasta que el
rubio terminó de recoger la mesa y fue a sentarse junto al más alto. Aquello
hizo enfadar a Jonghyun, pero era algo totalmente previsto por su parte porque,
últimamente, esos dos se la pasaban juntos.
Más risas. Kibum se acurrucó contra su dongsaeng sin despegar
la mirada de la pantalla, a lo que Minho, en respuesta, acarició su brazo con
suavidad, para luego depositar un beso en su cabellera. Ya no lo resistía, el
mal humor del moreno iba en aumento. Key sabía perfectamente lo que sentía por
él y, desde que se había enterado de ello, por un simple descuido, había
comenzado a hacerse rogar con distintos chicos. En un principio, Jonghyun había
tomado aquello como un juego, el hecho de que el contrario actuara de esa
forma, simplemente demostraba que el menor estaba interesado en él y que lo que
quería era ponerlo celoso. Pero la cosa había durado demasiado tiempo e iba
cada vez peor, y ahora, no solo tenía que aguantarse que el rubio saliera con
otros, sino que también tenía que aguantarse el verlos todo el tiempo juntos,
era irritante.
En el momento en que se puso de pie, Onew, su líder, volteó
a verlo con preocupación. Sentado a su lado, probablemente se había percatado
del estado de su compañero. Ninguno más volteó a verlo, pero la mirada del
mayor transmitía claramente la pregunta que no era necesario hacer en voz alta:
“¿Quieres que hablemos?”. Al igual que el de Minho, el brazo de Onew también
rodeaba a una pequeña figura, el maknae en esta ocasión. Él y Taemin llevaban
tiempo juntos, por más que no lo hubiesen admitido públicamente era algo
bastante obvio, más de un rumor se había sembrado entre sus fans. Jinki siempre
se preocupaba por él, y se notaba que la estaba pasando bien junto a los demás,
no quería molestarlo. Negando con la cabeza, le dedicó una sonrisa y, tan solo
moviendo los labios, formuló la frase “saldré por un poco de aire”. El fanático
del pollo asintió, dándole a entender que no había problema, siempre y cuando
no regresara muy tarde desde luego. El menor asintió y, tras ver como su líder
regresaba su vista hacia la película y reposaba la cabeza sobre la de Taemin,
la cual en ese momento descansaba sobre su hombro, salió.


