Hacía ya seis largos años que los chicos no sabían nada de mí. En aquel entonces yo solía salir con mi antiguo compañero de equipo, por si no saben a quién me refiero, hablo de Nara Shikamaru. Llevo grabados en mi memoria el centenar de momentos que pasamos juntos, y recuerdo como si fuera ayer el momento en el que me pidió que me convirtiera en su novia. Para aquel entonces yo ya me había olvidado de Sasuke, aunque claro, jamás imaginé que el dilema con los Akatsuki se resolvería y regresarían a casa, comenzando a salir él con mi odiosa rival pero mejor amiga, Sakura. Da igual, porque en esta historia ellos no tienen cabida, así que centrémonos en mi relación con Shikamaru. Como se imaginarán, ambos éramos sumamente felices, yo había vuelto a resplandecer, como si hubiera permanecido opacada por años. Estaba más animosa, pues lo único que deseaba en aquel momento era la felicidad de Shikamaru, y sabía que el controlador de sombras era feliz a mi lado, yo lo hacía feliz.