El sol se estaba poniendo ya en el pueblo de Inaba, pero a pesar de que el día estaba llegando a su fin, las actividades en la hostelería Amagi aún no cesaban, pues, como en todo lugar tradicional, sus trabajadores se desvivían por cumplir las solicitudes de sus huéspedes. Era por eso que aquel era uno de los hoteles más reconocidos de la zona y mucha gente venía de la gran ciudad para hospedarse en él, ya fuera por una semana o tan solo dos días, no importaba cuanto, uno siempre era bien recibido. A pesar de la cantidad de cosas que tenía por delante, como realizar la ceremonia del té para uno de los huéspedes, cambiar las toallas dispuestas en una de las habitaciones y llamar al a tienda de textiles de los Tatsumi, Yukiko se vio sorprendida por un llamado de su madre, provocando de esa forma un cese de actividades. La muchacha, obedientemente se había presentado ante su progenitora, quien la había recibido en su dormitorio, lo que implicaba que el asunto era verdaderamente importante.
-Yukiko, cariño, gracias por venir tan rápido-le sonrió su madre, quién se encontraba en el suelo finalizando los últimos detalles de un bonito arreglo floral-. Esta noche no atenderás ningún recado, ¿entendido? Quiero que te asees cuidadosamente y que te vistas con el mejor de tus kimonos. En un rato mandaré a alguien para que te arregle correctamente.
-De acuerdo madre, lo haré enseguida pero… ¿podría saber la razón de tanto ajetreo?-inquirió la joven, pausadamente y controlándose para no parecer ansiosa-. ¿Acaso recibiremos alguna visita especial? Es extraño que no me lo hayas mencionado antes.
-Así es-asintió la mujer, dejando por un momento la tarea que estaba llevando a cabo para levantar la mirada y que sus ojos se cruzaran con los de su hija-. Tu padre me pidió que por favor no dijera nada indebido hasta último momento, pero esto es algo que ya no se puede retrasar-explicó, para luego sellar sus labios en una pequeña pausa-. Yukiko… el joven que vendrá a vernos con sus padres es Takano Matsuri… tu prometido.
-De acuerdo madre, lo haré enseguida pero… ¿podría saber la razón de tanto ajetreo?-inquirió la joven, pausadamente y controlándose para no parecer ansiosa-. ¿Acaso recibiremos alguna visita especial? Es extraño que no me lo hayas mencionado antes.
-Así es-asintió la mujer, dejando por un momento la tarea que estaba llevando a cabo para levantar la mirada y que sus ojos se cruzaran con los de su hija-. Tu padre me pidió que por favor no dijera nada indebido hasta último momento, pero esto es algo que ya no se puede retrasar-explicó, para luego sellar sus labios en una pequeña pausa-. Yukiko… el joven que vendrá a vernos con sus padres es Takano Matsuri… tu prometido.