Las risas, alegres y llenas de regocijo lo llenaban todo. La
película que estaban viendo hacía que todos los miembros de Shinee se
carcajearan; trataba de un hombre que estaba enamorado de una chica y hacía de
todo por lograr que ésta estuviera a su lado, aunque claro, los mil y un
inconvenientes se le presentaban a la hora de actuar. El recurso de la
exageración estaba bien utilizado. Era divertido. Hace mucho que los miembros
no tenían un tiempo para ellos, para pasar en grupo y relajarse, sin la presión
de estar corriendo de un lugar a otro entre entrevistas, sesiones de fotos,
programas de televisión o conciertos.
Aún así, Jonghyun no estaba feliz. Ni siquiera podía prestar
atención a lo que sucedía en la pantalla, hace rato que había dejado de seguir
la historia. Su mirada estaba clavada en aquella gran mano, aquel brazo que
envolvía los hombros de SU Key. Apenas habían acabado de comer, Minho y él se
habían situado en el sillón, uno en cada punta. Todo estaba bien hasta que el
rubio terminó de recoger la mesa y fue a sentarse junto al más alto. Aquello
hizo enfadar a Jonghyun, pero era algo totalmente previsto por su parte porque,
últimamente, esos dos se la pasaban juntos.
Más risas. Kibum se acurrucó contra su dongsaeng sin despegar
la mirada de la pantalla, a lo que Minho, en respuesta, acarició su brazo con
suavidad, para luego depositar un beso en su cabellera. Ya no lo resistía, el
mal humor del moreno iba en aumento. Key sabía perfectamente lo que sentía por
él y, desde que se había enterado de ello, por un simple descuido, había
comenzado a hacerse rogar con distintos chicos. En un principio, Jonghyun había
tomado aquello como un juego, el hecho de que el contrario actuara de esa
forma, simplemente demostraba que el menor estaba interesado en él y que lo que
quería era ponerlo celoso. Pero la cosa había durado demasiado tiempo e iba
cada vez peor, y ahora, no solo tenía que aguantarse que el rubio saliera con
otros, sino que también tenía que aguantarse el verlos todo el tiempo juntos,
era irritante.
En el momento en que se puso de pie, Onew, su líder, volteó
a verlo con preocupación. Sentado a su lado, probablemente se había percatado
del estado de su compañero. Ninguno más volteó a verlo, pero la mirada del
mayor transmitía claramente la pregunta que no era necesario hacer en voz alta:
“¿Quieres que hablemos?”. Al igual que el de Minho, el brazo de Onew también
rodeaba a una pequeña figura, el maknae en esta ocasión. Él y Taemin llevaban
tiempo juntos, por más que no lo hubiesen admitido públicamente era algo
bastante obvio, más de un rumor se había sembrado entre sus fans. Jinki siempre
se preocupaba por él, y se notaba que la estaba pasando bien junto a los demás,
no quería molestarlo. Negando con la cabeza, le dedicó una sonrisa y, tan solo
moviendo los labios, formuló la frase “saldré por un poco de aire”. El fanático
del pollo asintió, dándole a entender que no había problema, siempre y cuando
no regresara muy tarde desde luego. El menor asintió y, tras ver como su líder
regresaba su vista hacia la película y reposaba la cabeza sobre la de Taemin,
la cual en ese momento descansaba sobre su hombro, salió.
Caminó por las frías calles con las manos bien enfundadas en
sus bolsillos de su campera de cuero negra y la mirada clavada en el piso. De
cuanto en cuanto, una piedra se colaba en su rango de visión y no dudaba en
patearla. La verdad era simple, se sentía miserable. Sí había algo que Jonghyun
tenía era aprecio por sí mismo. Él llevaba tiempo en la industria de la música
por lo que había visto aquello en incontables ocasiones. Veía como, a veces,
distintas parejas se formaban en los distintos grupos como, por ejemplo, Lee
Donghae y Lee Hyukjae de Super Junior quienes, hace tiempo ya, estaban en una
linda relación. Su temor en ello era que, en su grupo, eran cinco. Desde un
principio había tenido aquella sensación, sabía que tarde o temprano pasaría,
que en Shinee se formarían dos parejas y que uno quedaría solo… el problema era
que siempre había creído que ese sería Onew… ¿y quién no? Minho y Taemin
siempre habían sido muy unidos. Sabía que al mayor de los dos le encantaba
abrazar al otro, acariciar su cabello, consentirlo, mimarlo… incluso sabía que
era Minho a quien el maknae recurría cuando tenía días difíciles en la escuela,
no a Onew, no a Kibum, no a Jonghyun, sino a Minho. Por otro lado estaban él y
Key, la segunda pareja con mayor cantidad de fans entre las shawols. Además
estaba el hecho de que ambos eran muy unidos, disfrutaban de la compañía del
otro, dormían juntos y, durante mucho tiempo, habían sido inseparables. Aquello
había durado hasta que el menor se había enterado de la atracción que sentía
por él. Había sido estúpido, realmente estúpido, una tonta pregunta lo había
arruinado todo. Aún podía recordarlo perfectamente, dudaba que alguna vez lo
olvidara.
-Jonghyun’s
Flashback-
Una carcajada brotó de
la boca de Jjong. Se encontraba echado en su cama, mirando un par de cosas en
internet antes de ir a dormir. Key estaba acostado en la cama de al lado
intentando dormir. Al escuchar aquella risotada por parte del moreno, un
quejido escapó de sus labios y, tras unos segundos, se incorporó, frotándose
los ojos algo malhumorado, el dormir a altas horas no era bueno para su piel.
-¿Qué es tan
gracioso?-inquirió en un tono vago y adormecido-.
-Oh, lo siento, te desperté-el mayor se volteó a verlo con una gran sonrisa en el rostro y, de no haber sido por la oscuridad que reinaba en la habitación, exceptuando la iluminación proveniente de la pantalla, habría notado aquel tierno sonrojo que se había apoderado de las mejillas de Key-. Es que estaba viendo un par de cosas por internet y no pude evitar notar que nuestras adorables fans escriben sobre nosotros.
-¿Escriben sobre nosotros?-ahora la voz del chico sonaba más despierta. Key se levantó de su cama y avanzó hasta la de su amigo, quien le hizo un lugar. Hacía frío aquella noche, por lo que no dudó en meterse bajo las sábanas con él-. ¿Qué es lo que escriben? –preguntó, mirando ahora la pantalla.
-Historias sobre nosotros, hay de todo, he encontrado cosas bastante extrañas. Nuestras niñas tienen una gran imaginación-explicó, riendo nuevamente-.
-¿De verdad?-Key pestañeó con curiosidad-. Hay historias de nosotros emm… tú sabes… ¿teniendo… relaciones?
-¿Te refieres a sexo?-ante el asentimiento del menor, él imitó su gesto-. Sí, las hay. De hecho, creo que es de lo que más hay. Generalmente nos emparejan a nosotros como “Jongkey” y a Minho y Taemin como “2Min”-dijo, con algo de vergüenza, sintiendo como sus propias mejillas adquirían algo de color-.
-Ya veo…-asintió Key, centrando ahora su vista en Jonghyun-. ¿Y qué piensas tú de eso? ¿Has leído alguna?
-Oh, lo siento, te desperté-el mayor se volteó a verlo con una gran sonrisa en el rostro y, de no haber sido por la oscuridad que reinaba en la habitación, exceptuando la iluminación proveniente de la pantalla, habría notado aquel tierno sonrojo que se había apoderado de las mejillas de Key-. Es que estaba viendo un par de cosas por internet y no pude evitar notar que nuestras adorables fans escriben sobre nosotros.
-¿Escriben sobre nosotros?-ahora la voz del chico sonaba más despierta. Key se levantó de su cama y avanzó hasta la de su amigo, quien le hizo un lugar. Hacía frío aquella noche, por lo que no dudó en meterse bajo las sábanas con él-. ¿Qué es lo que escriben? –preguntó, mirando ahora la pantalla.
-Historias sobre nosotros, hay de todo, he encontrado cosas bastante extrañas. Nuestras niñas tienen una gran imaginación-explicó, riendo nuevamente-.
-¿De verdad?-Key pestañeó con curiosidad-. Hay historias de nosotros emm… tú sabes… ¿teniendo… relaciones?
-¿Te refieres a sexo?-ante el asentimiento del menor, él imitó su gesto-. Sí, las hay. De hecho, creo que es de lo que más hay. Generalmente nos emparejan a nosotros como “Jongkey” y a Minho y Taemin como “2Min”-dijo, con algo de vergüenza, sintiendo como sus propias mejillas adquirían algo de color-.
-Ya veo…-asintió Key, centrando ahora su vista en Jonghyun-. ¿Y qué piensas tú de eso? ¿Has leído alguna?
Y ahí fue donde
cometió su gran error… ¿pero cómo no hacerlo? En aquel momento todo en lo que
Jonghyun podía pensar era en el chico que tenía a su lado. Contempló cada
centímetro de aquel rostro que tan bien conocía y que había memorizado tiempo
atrás, de tanto contemplarlo mientras el contrario dormía. Su corazón comenzó a
acelerarse; ambos estaban muy cerca y el tema de conversación no ayudaba a
relajarlo, sino que todo lo contrario. Sus manos estaban comenzando a sudar.
Finalmente se encogió de hombros, lo mejor era ser sincero, odiaba mentirle a
sus amigos, mucho más si se trataba de Key.
-No están nada mal…
son… bastante entretenidos-dijo, sintiendo como el calor en sus mejillas se
volvía aún más intenso.
-Vaya Jjong, no esperaba aquella respuesta-respondió el contrario con picardía, mirándolo a los ojos-. ¿Acaso te gustaría probar aquellas cosas conmigo? No será que te gusto, ¿verdad Jjong?
-Vaya Jjong, no esperaba aquella respuesta-respondió el contrario con picardía, mirándolo a los ojos-. ¿Acaso te gustaría probar aquellas cosas conmigo? No será que te gusto, ¿verdad Jjong?
-Fin del Flashback-
Así era como todo había comenzado.
Continuó caminando, vagando por las calles sin alguna meta
en específico. Pronto llegó a un parque; aquella hora no había nadie por allí,
lo que era mejor para él, no quería ver a nadie en ese momento. Sin muchas
ganas de regresar aún, inconsciente del tiempo que había pasado, se adentró en
él. ¿Para qué volver? ¿Para ver a Minho y a Key tan acaramelados que no se los
podía separar? ¿Para meterse en la habitación que compartía con el rubio, frustrado
de que éste no viniera a dormir allí porque prefería compartir la cama con
Minho? Detuvo su caminar y apretó las manos en fuertes puños. Aquellas imágenes
no dejaban de dar vueltas en su cabeza y, poco a poco, la rabia iba
apoderándose de él.
Fue entonces que escuchó el grito de aquella persona
llamándolo.
-Estoy preocupado por Jonghyun hyung…-dijo Taemin después de
un largo rato de silencio. Habían terminado de ver la película hace unos veinte
minutos y, luego de desearles las buenas noches a Minho, él y Onew se habían
metido en su habitación, se habían puesto el pijama y se habían acostado; Key
había ido a buscar al moreno pues comenzaba a hacerse tarde.
-Sí, yo también lo estoy-suspiró el líder, acariciando los rubios y largos cabellos del menor-. Él está pasando por un difícil momento, debemos apoyarlo-se inclinó un poco hacia su novio, posando sus labios en la frente ajena y dejando allí sus labios por largo rato en un pausado beso-.
-¿Crees que Key está siendo muy duro con él?-preguntó el pequeño, levantando la mirada para cruzarla con la de su pareja por unos cuantos segundos. Finalmente, Onew suspiró y volvió a clavar su mirada en el techo, atrayendo aún más a Taemin, para que éste apoyara la cabeza sobre su pecho. Así lo hizo el chico y, situando su otra mano en la espalda de éste, continuó acariciando sus cabellos-.
-Sí, así lo creo…-dijo-. Pero lo que pase entre esos dos es cosa de ellos. Pero me pregunto en qué está pensando Minho, no entiendo por qué le está siguiendo el juego a Key. Tú eres cercano a él, ¿no sabes nada acerca de ello?
-No-negó Taemin-. No sé mucho pero, conociéndolo, dudo que esté realmente enamorado de Key. Quizás sea que él le ha pedido como favor que le siga el juego o algo así pero… a Minho no suelen gustarle los hombres, él tiene preferencia por las mujeres, sobre todo si estamos hablando de Sulli, sabes cómo es cuando se trata de ella.
-Sí, tienes razón. Este Minho… es todo un misterio-suspiró nuevamente, para luego permanecer en silencio durante unos cuantos minutos-. Bien-acabó por decir-. Será mejor que vayamos a dormir, mañana tenemos un día agitado –dijo, y se estiró para apagar la luz. Una vez que se hubo acomodado nuevamente y que tanto él como su novio estuvieran bien tapados, depositó un tierno beso sobre los labios de su pareja-. Buenas noches Taemin… te amo.
-Buenas noches-dijo, tras haber correspondido a aquel pequeño beso. Una dulce sonrisa le iluminó el rostro. ¿Cómo podía ser tan bello? Lentamente, unió sus labios con los del ajeno en un nuevo beso, más profundo en esta ocasión, guiado por el mayor. Acarició los costados de su pareja con cariño, sintiendo como su boca era invadida por la lengua ajena, la cual a los pocos segundos se vio entrelazada con la suya. Antes de separarse del contrario, rozó su nariz con la de su líder a modo de caricia-. Yo también te amo…-dijo. Se acurrucó nuevamente contra su pecho, sintiendo como los brazos del mayor lo envolvían en un cálido abrazos; definitivamente dormiría bien esa noche.
-Sí, yo también lo estoy-suspiró el líder, acariciando los rubios y largos cabellos del menor-. Él está pasando por un difícil momento, debemos apoyarlo-se inclinó un poco hacia su novio, posando sus labios en la frente ajena y dejando allí sus labios por largo rato en un pausado beso-.
-¿Crees que Key está siendo muy duro con él?-preguntó el pequeño, levantando la mirada para cruzarla con la de su pareja por unos cuantos segundos. Finalmente, Onew suspiró y volvió a clavar su mirada en el techo, atrayendo aún más a Taemin, para que éste apoyara la cabeza sobre su pecho. Así lo hizo el chico y, situando su otra mano en la espalda de éste, continuó acariciando sus cabellos-.
-Sí, así lo creo…-dijo-. Pero lo que pase entre esos dos es cosa de ellos. Pero me pregunto en qué está pensando Minho, no entiendo por qué le está siguiendo el juego a Key. Tú eres cercano a él, ¿no sabes nada acerca de ello?
-No-negó Taemin-. No sé mucho pero, conociéndolo, dudo que esté realmente enamorado de Key. Quizás sea que él le ha pedido como favor que le siga el juego o algo así pero… a Minho no suelen gustarle los hombres, él tiene preferencia por las mujeres, sobre todo si estamos hablando de Sulli, sabes cómo es cuando se trata de ella.
-Sí, tienes razón. Este Minho… es todo un misterio-suspiró nuevamente, para luego permanecer en silencio durante unos cuantos minutos-. Bien-acabó por decir-. Será mejor que vayamos a dormir, mañana tenemos un día agitado –dijo, y se estiró para apagar la luz. Una vez que se hubo acomodado nuevamente y que tanto él como su novio estuvieran bien tapados, depositó un tierno beso sobre los labios de su pareja-. Buenas noches Taemin… te amo.
-Buenas noches-dijo, tras haber correspondido a aquel pequeño beso. Una dulce sonrisa le iluminó el rostro. ¿Cómo podía ser tan bello? Lentamente, unió sus labios con los del ajeno en un nuevo beso, más profundo en esta ocasión, guiado por el mayor. Acarició los costados de su pareja con cariño, sintiendo como su boca era invadida por la lengua ajena, la cual a los pocos segundos se vio entrelazada con la suya. Antes de separarse del contrario, rozó su nariz con la de su líder a modo de caricia-. Yo también te amo…-dijo. Se acurrucó nuevamente contra su pecho, sintiendo como los brazos del mayor lo envolvían en un cálido abrazos; definitivamente dormiría bien esa noche.
Las cosas se habían salido de control. Cuando había accedido
a cumplir el favor que Key le había pedido, Minho estaba seguro de que, tarde o
temprano, aquello pasaría. Los sentimientos que el mayor tenía por aquel chico
estaban más que claros, su hyung era muy fácil de leer. Aún así, había aceptado
el papel que el rubio le estaba dando con la esperanza de que, quizás, las
cosas se arreglaran pronto. Pero no había sido así y las cosas habían empeorado
cada vez más. Lo peor de todo es que, en ocasiones, había cosas que Minho no
podía controlar, como cuando estaban viendo la película. Había pasado el brazo
por los hombros de su “pareja” para que ambos estuvieran más cómodos, no tenía
más intensión que aquella, pero, al parecer, aquella había sido la gota que
derramó el vaso.
-¿Qué diablos he hecho?-bufó, ofuscado, molesto consigo
mismo. Sabía que tenía que arreglar las cosas con Jonghyun o, a la larga,
aquello le traería problemas al grupo. Cuando todo había comenzado, Key parecía
no haberse dado cuenta de lo que en verdad implicaba aquel favor que le estaba
pidiendo, porque claro, en ciertos modos él aún era un niño. El mayor no
entendía la gravedad de la situación y, por más que él había intentado hablar
de ello, el contrario no había logrado comprender que, de salir con alguien que
no pertenecía al grupo a salir con uno de los otros miembros, había una
diferencia abismal. Parecía creer que Jonghyun siempre estaría allí, pisándole
los talones, no había tenido en cuenta la posibilidad de que el mayor acabara
agotándose de todos esos jueguitos.
Justo cuando lo más necesitaba, la pantallita de su celular,
que reposaba sobre su mesa de luz, se iluminó y la musiquita que indicaba que
tenía un nuevo mensaje sonó. Entonces, todas las preocupaciones y las cosas
malas se despejaron de su mente, dejando paso a un sentimiento de confort.
Sabía de antemano de quién era aquel mensaje. Estiró su brazo, tomando el
aparato y, al ver la pantalla, su sonrisa se ensanchó aún más.
“Tengo una extraña
sensación de inquietud, ¿estás bien? Oppa, ¡fighting!”
Hace ya bastante tiempo que había desarrollado aquella
costumbre de mandarse mensajes con su amiga Sulli antes de dormir. No podía
evitar el sentirse contento ya que ella era alguien a quien realmente
apreciaba, además de que siempre le daba buenos consejos. Se apresuró a teclear
un nuevo mensaje, respondiendo al anterior. La chica estaba al tanto de todo lo
que había sucedido entre Key y él. Había admitido incluso que estaba algo
celosa pero, a pesar de ello, había aceptado lo que estaba sucediendo porque
sabía de primera mano que Minho tan solo estaba buscando el bien de su grupo.
“La bomba de tiempo
estalló al fin. Estoy algo preocupado acerca de las consecuencias que esto
tendrá”
Se quedó acostado, mirando fijamente la pantalla, ansioso,
esperando la respuesta de la chica. ¿Qué le diría? ¿Estaría feliz por el hecho
de que, finalmente, todo aquello había terminado? Porque… había terminado, ¿no
es verdad? Ahora solo faltaba que Key y Jonghyun hablaba, el menor debía
hacerse cargo de lo que había hecho, después de todo, nadie lo había obligado a
provocar al contrario de aquella manera, pero si todo salía bien, las cosas
regresarían a la normalidad y, con un poco de suerte, esos dos se convertirían
finalmente en una pareja. Aquel sonido de advertencia lo sacó de su ensimismamiento.
“¿Entonces ya puedo
considerarte mío nuevamente? ¿Oficialmente?”
El chico sintió como las comisuras de sus labios se ponían
tirantes de lo grande que era su sonrisa en aquel momento. ¿Acaso era posible
que aquella chica siempre lo hiciera sentir de esa manera? Sin perder un
segundo respondió a su mensaje. Se encontraba feliz y, en aquel momento, todo
lo que quería era verla-.
Las raspaduras en las palmas de sus manos le ardían, tenía
la boca abierta como nunca y las lágrimas resbalaban por sus mejillas. Si había
tenido ilusiones, había imaginado una linda escena entre ellos, definitivamente
no era esa. Jjong le había golpeado.
Tras ver de reojo como el mayor se despedía del líder y
salía a dar una vuelta, había esperado unos momentos para luego salir tras él.
Lo había estado siguiendo por largo rato, con los ojos clavados en su figura,
observando cómo ésta se perdía entre las distintas calles. Su andar era lento,
meditabundo, aunque su cuerpo se notaba algo tenso. Estaba claro que la escena
que habían montado durante la película lo había molestado. Sin saber cómo
acercársele, había permanecido rezagado, contentándose con seguirlo en
silencio. Luego de varios minutos se habían internado en aquel parque, pero el
moreno no dejó de caminar, sino que se mantuvo avanzando por un extenso período
de tiempo. La noche era realmente fría y la idea de volver al refugio y calor
de su departamento era realmente tentadora, pero sabía que si regresaba, ya no
habría vuelta atrás. Fue entonces que el chico que lo aventajaba se detuvo y,
sin notar como sus puños se cerraban, aprovechó aquella oportunidad para hacer
su entrada.
-¡Jjong!-exclamó, acercándose a él, corriendo a grandes
zancadas. Lo que no había esperado era el hecho de que, en lugar de reaccionar
como lo esperaba, el aludido se había dado vuelta lentamente para estrellar el
puño contra su mejilla, con una fuerza que lo había propulsado hacia atrás,
haciéndolo caer.
-¿¡Qué diablos haces aquí!? ¿¡Eh!?-le gritó el más grande, acortando nuevamente la distancia entre ellos. Estaba furioso, su cuerpo temblaba de ira contenida-. ¿¡Qué quieres ahora!? ¿¡Echarme en cara lo lindos que tú y Minho se ven juntos!?
-J-Jjong…-el rubio no podía hacer otra cosa que contemplarlo boquiabierto. Era la primera vez que veía a su amigo así y sabía que era su culpa. Al ver la desesperación en los ojos ajenos, comprendió que el haber jugado de aquella manera con el chico había sido el peor error que había podido cometer. En un intento de arreglar las cosas, comenzó a incorporarse. Un intenso dolor lo hizo resbalar y cayó al suelo nuevamente. El mayor estaba pisándolo justo en aquel vulnerable sitio-. ¡Para! ¡Jjong, me duele!-le suplicó, sintiendo como la presión en su entrepierna no hacía más que aumentar. Un gemido lastimero brotó de sus labios, los cuales se apresuró a morder después. Sorprendentemente, luego de aquello, su entrepierna se vio liberada.
-¡Cállate!-gritó entonces el moreno, dándole una fuerte y certera patada en aquel lugar. No estaba para bromas, lo haría pagar, todo lo que el rubio le había hecho sufrir, iba a cobrárselas todas. El menor se echó a llorar luego de sentir aquel golpe, pero poco le importó. De hecho, estaba tan cegado por la ira que aquello le gustó. Sí, eso quería, quería hacer sufrir a Kibum, quería verlo llorando, destrozado, él se encargaría de eso. Lo rodeó lentamente y fue su mejilla lo que pisó en esta ocasión-. ¿Qué pasa Kibummie, no es esto lo que querías? ¿No es esto lo que buscabas? ¿Mi atención?-se burló de él, moviendo su pie, haciendo que, de esa forma, la mejilla contraria del chico raspara contra el suelo-. Ahora vas a obtener lo que querías Key, y más te vale que cumplas tu trabajo como buena perra o te irá peor-tras acabar con su pequeño discurso, retrocedió un paso para luego darle una fuerte patada en el costado al chico. Aquello se sentía bien, sentía como poco a poco se iba descargando con aquel chico. De esa manera, volvió a golpearlo nuevamente en el mismo sitio una, y otra… y otra vez. Key ya no hacía nada por contener sus sollozos, ver al chico a quien tanto amaba tratarlo de esa manera le rompía el corazón y lo peor de todo era que era consciente de que aquello estaba sucediendo por su culpa, y eso solo añadía una carga extra-. Bien Key… veamos que tan bien entrenado estás, porque sé que eres tan perra que, de seguro, ya has hecho esto como un millón de veces. Desnúdate, ahora.
-Jjong por favor, basta…-suplicó nuevamente, palabras vanas a oídos del mayor. Sintió una nueva patada en aquella zona que ya tanto le dolía y se agarró con fuerza la zona donde sus magulladas costillas se situaban. En esta ocasión sí pudo incorporarse pero lo único que hizo fue ponerse de rodillas. Miró aquellos hermosos ojos, buscando algún atisbo de reconocimiento. Su estómago dio un vuelco, allí no había nada más que rabia, rabia y vacío. El chico levantó nuevamente la pierna y, esta vez, fue su rostro quien se llevó la peor parte. Key cayó hacia atrás nuevamente y sintió un gran dolor un su nariz. ¿Estaría partida? No estaba seguro, pero sí podía sentir la gran cantidad de sangre que salía de ella. El castaño lo tomó de los cabellos, obligándolo a arrodillarse de nuevo-.
-Vamos…-ordenó fríamente-. ¿Qué esperas Key? ¿Acaso quieres que te dé otra tunda? ¡Desnúdate de una maldita vez!-aquel grito bastó para que el contrario, temblando de miedo, comenzara a quitarse sus prendas lentamente. Notó que a cada rato miraba hacia los alrededores disimuladamente, de seguro que buscando ayuda. En ningún momento se le ocurrió que, probablemente, el chico solo estaba avergonzado de estar desnudo en un lugar público, y más siendo una estrella. No pensó en el hecho de que, si alguien los encontraba, sería probablemente su fin-. Nadie vendrá a ayudarte, aquí no está tu amado Minho.
-Jjong…-dijo, con la voz quebrada, en una última súplica. Sus manos, temblando ante la furia del mayor, comenzaron a desabotonar su chaleco, seguido por su camisa. Poco a poco fue quedando desnudo. Con una mezcla de miedo y vergüenza, se puso de pie muy lentamente, temiendo un futuro golpe por parte del contrario. Cerró los ojos durante unos instantes pero, al notar que el contrario no se movía, volvió a abrirlos, encontrándose con la pétrea y dura mirada del moreno-. ¿D-de verdad tengo qué…?-preguntó, a lo que el otro simplemente se dignó a asentir. Comenzó a mover el pie, impaciente; Kibum sabía que, si no se daba prisa, su amigo volvería a golpearlo. Nuevas lágrimas hicieron arder sus ojos hasta que finalmente las dejó fluir. Todo eso era su culpa, él era la razón por la que el chico se había convertido en aquello, él le había hecho eso con sus estúpidos juegos. Entre sollozos, se desabrochó el pantalón y luego procedió a bajarlo, moviéndose luego para quitarlo por completo. Repitió aquel proceso con su ropa interior y se apresuró a colocar aquel montón de ropa delante de su entrepierna para cubrirla. Aquella era la primera vez que se desnudaba frente a alguien, por lo que no pudo evitar que sus mejillas adoptaran un fuerte color rojizo, no cuando Jonghyun no desviaba la mirada de su cuerpo.
-¿Qué haces?-inquirió su acompañante, nuevamente molesto, le quitó bruscamente la ropa y la tiró a un lado, dejándola esparcida por el suelo-. Vamos, de rodillas. Veamos qué tan bien lo hace “el gran Key”-el rubio se quedó con la mirada clavada en el suelo, asimilando las palabras que acababa de escuchar por parte de su hyung, pero él ya estaba perdiendo la paciencia y su miembro, el cual quedaba a la vista ya que había abierto su bragueta mientras contemplaba como el menor se desnudaba, necesitaba ser atendido-. ¡Date prisa! ¿¡Acaso tienes algún problema mental que te cuesta tanto obedecer las órdenes!? –le espetó, escupiéndole luego en el rostro. Key cerró los ojos al sentir el escupitajo del contrario y, en ese momento, el otro aprovechó y le dio un nuevo puñetazo en su mejilla previamente golpeada. Inevitablemente, Kibum cayó al suelo, desnudo y vulnerable. Vio como el contrario se acercaba hacia él pero no pudo hacer nada, su cuerpo no respondía, no podía moverse. El castaño lo tomó de los cabellos con la misma violencia que, en ese momento, caracterizaba cada una de sus acciones y lo obligó a arrodillarse. Sin más, tapó la nariz del chico y, cuando éste abrió la boca para poder respirar, introdujo su gran miembro en ésta. Key apenas podía respirar, su ritmo respiratorio se había vuelto entrecortado y agitado a la vez, además de que aún producía algún que otro sollozo. Jonghyun ignoraba cada uno de esos hechos, estaba demasiado concentrado en su propio placer, moviéndose dentro de la húmeda cavidad del rubio. Aquello le encantaba. Si la situación hubiese sido diferente, le había exigido más al chico pues, a decir verdad, era él quien estaba haciendo todo el trabajo, pero en ese momento no buscaba correrse en su boca, no, lo que él quería era enterrar su miembro en el trasero del menor y llenarlo con su esencia. Fue por eso que, cuando estuvo lo suficientemente duro, apartó al contrario de su miembro y lo miró a los ojos fríamente-. Ponte en cuatro…-le espetó. Key tardó unos segundos en reaccionar pero, cuando cayó en cuenta de que el otro le había dado una orden, se apresuró a posicionarse de aquella manera.
-J-Jonghyun yo…-al sentir que el contrario se posicionaba, frotando suavemente la punta de su miembro contra su entrada, su cuerpo se tensó por completo. ¿Qué acaso no iba a prepararlo?-. Jonghyun por favor, yo… soy virgen-admitió, a la espera de un poco de compasión, porque esa era la verdad. Era cierto que Key había jugado con el chico, era cierto que lo había tentado, que había tirado y aflojado, que había salido con otros chicos solo para molestarlo, pero también era cierto que jamás se había acostado con nadie, jamás se había dejado tocar por otra persona, jamás, aquel privilegio tan solo permitía al moreno frente a él.
-Lo dices como si fuera a creerte-se burló, para luego aferrarse a las caderas del menor en busca de un firme apoyo. La saliva del contrario había hecho un buen trabajo, ahora su miembro estaba completamente húmedo y podría entrar con mayor facilidad. Estaba seguro de que no tendría problema alguno, es decir, ¿con cuántas personas se había acostado el rubio? Y para colmo se atrevía a decir que era virgen, sí cómo no, lo más probable era que no fuera para nada estrecho.
-¿¡Qué diablos haces aquí!? ¿¡Eh!?-le gritó el más grande, acortando nuevamente la distancia entre ellos. Estaba furioso, su cuerpo temblaba de ira contenida-. ¿¡Qué quieres ahora!? ¿¡Echarme en cara lo lindos que tú y Minho se ven juntos!?
-J-Jjong…-el rubio no podía hacer otra cosa que contemplarlo boquiabierto. Era la primera vez que veía a su amigo así y sabía que era su culpa. Al ver la desesperación en los ojos ajenos, comprendió que el haber jugado de aquella manera con el chico había sido el peor error que había podido cometer. En un intento de arreglar las cosas, comenzó a incorporarse. Un intenso dolor lo hizo resbalar y cayó al suelo nuevamente. El mayor estaba pisándolo justo en aquel vulnerable sitio-. ¡Para! ¡Jjong, me duele!-le suplicó, sintiendo como la presión en su entrepierna no hacía más que aumentar. Un gemido lastimero brotó de sus labios, los cuales se apresuró a morder después. Sorprendentemente, luego de aquello, su entrepierna se vio liberada.
-¡Cállate!-gritó entonces el moreno, dándole una fuerte y certera patada en aquel lugar. No estaba para bromas, lo haría pagar, todo lo que el rubio le había hecho sufrir, iba a cobrárselas todas. El menor se echó a llorar luego de sentir aquel golpe, pero poco le importó. De hecho, estaba tan cegado por la ira que aquello le gustó. Sí, eso quería, quería hacer sufrir a Kibum, quería verlo llorando, destrozado, él se encargaría de eso. Lo rodeó lentamente y fue su mejilla lo que pisó en esta ocasión-. ¿Qué pasa Kibummie, no es esto lo que querías? ¿No es esto lo que buscabas? ¿Mi atención?-se burló de él, moviendo su pie, haciendo que, de esa forma, la mejilla contraria del chico raspara contra el suelo-. Ahora vas a obtener lo que querías Key, y más te vale que cumplas tu trabajo como buena perra o te irá peor-tras acabar con su pequeño discurso, retrocedió un paso para luego darle una fuerte patada en el costado al chico. Aquello se sentía bien, sentía como poco a poco se iba descargando con aquel chico. De esa manera, volvió a golpearlo nuevamente en el mismo sitio una, y otra… y otra vez. Key ya no hacía nada por contener sus sollozos, ver al chico a quien tanto amaba tratarlo de esa manera le rompía el corazón y lo peor de todo era que era consciente de que aquello estaba sucediendo por su culpa, y eso solo añadía una carga extra-. Bien Key… veamos que tan bien entrenado estás, porque sé que eres tan perra que, de seguro, ya has hecho esto como un millón de veces. Desnúdate, ahora.
-Jjong por favor, basta…-suplicó nuevamente, palabras vanas a oídos del mayor. Sintió una nueva patada en aquella zona que ya tanto le dolía y se agarró con fuerza la zona donde sus magulladas costillas se situaban. En esta ocasión sí pudo incorporarse pero lo único que hizo fue ponerse de rodillas. Miró aquellos hermosos ojos, buscando algún atisbo de reconocimiento. Su estómago dio un vuelco, allí no había nada más que rabia, rabia y vacío. El chico levantó nuevamente la pierna y, esta vez, fue su rostro quien se llevó la peor parte. Key cayó hacia atrás nuevamente y sintió un gran dolor un su nariz. ¿Estaría partida? No estaba seguro, pero sí podía sentir la gran cantidad de sangre que salía de ella. El castaño lo tomó de los cabellos, obligándolo a arrodillarse de nuevo-.
-Vamos…-ordenó fríamente-. ¿Qué esperas Key? ¿Acaso quieres que te dé otra tunda? ¡Desnúdate de una maldita vez!-aquel grito bastó para que el contrario, temblando de miedo, comenzara a quitarse sus prendas lentamente. Notó que a cada rato miraba hacia los alrededores disimuladamente, de seguro que buscando ayuda. En ningún momento se le ocurrió que, probablemente, el chico solo estaba avergonzado de estar desnudo en un lugar público, y más siendo una estrella. No pensó en el hecho de que, si alguien los encontraba, sería probablemente su fin-. Nadie vendrá a ayudarte, aquí no está tu amado Minho.
-Jjong…-dijo, con la voz quebrada, en una última súplica. Sus manos, temblando ante la furia del mayor, comenzaron a desabotonar su chaleco, seguido por su camisa. Poco a poco fue quedando desnudo. Con una mezcla de miedo y vergüenza, se puso de pie muy lentamente, temiendo un futuro golpe por parte del contrario. Cerró los ojos durante unos instantes pero, al notar que el contrario no se movía, volvió a abrirlos, encontrándose con la pétrea y dura mirada del moreno-. ¿D-de verdad tengo qué…?-preguntó, a lo que el otro simplemente se dignó a asentir. Comenzó a mover el pie, impaciente; Kibum sabía que, si no se daba prisa, su amigo volvería a golpearlo. Nuevas lágrimas hicieron arder sus ojos hasta que finalmente las dejó fluir. Todo eso era su culpa, él era la razón por la que el chico se había convertido en aquello, él le había hecho eso con sus estúpidos juegos. Entre sollozos, se desabrochó el pantalón y luego procedió a bajarlo, moviéndose luego para quitarlo por completo. Repitió aquel proceso con su ropa interior y se apresuró a colocar aquel montón de ropa delante de su entrepierna para cubrirla. Aquella era la primera vez que se desnudaba frente a alguien, por lo que no pudo evitar que sus mejillas adoptaran un fuerte color rojizo, no cuando Jonghyun no desviaba la mirada de su cuerpo.
-¿Qué haces?-inquirió su acompañante, nuevamente molesto, le quitó bruscamente la ropa y la tiró a un lado, dejándola esparcida por el suelo-. Vamos, de rodillas. Veamos qué tan bien lo hace “el gran Key”-el rubio se quedó con la mirada clavada en el suelo, asimilando las palabras que acababa de escuchar por parte de su hyung, pero él ya estaba perdiendo la paciencia y su miembro, el cual quedaba a la vista ya que había abierto su bragueta mientras contemplaba como el menor se desnudaba, necesitaba ser atendido-. ¡Date prisa! ¿¡Acaso tienes algún problema mental que te cuesta tanto obedecer las órdenes!? –le espetó, escupiéndole luego en el rostro. Key cerró los ojos al sentir el escupitajo del contrario y, en ese momento, el otro aprovechó y le dio un nuevo puñetazo en su mejilla previamente golpeada. Inevitablemente, Kibum cayó al suelo, desnudo y vulnerable. Vio como el contrario se acercaba hacia él pero no pudo hacer nada, su cuerpo no respondía, no podía moverse. El castaño lo tomó de los cabellos con la misma violencia que, en ese momento, caracterizaba cada una de sus acciones y lo obligó a arrodillarse. Sin más, tapó la nariz del chico y, cuando éste abrió la boca para poder respirar, introdujo su gran miembro en ésta. Key apenas podía respirar, su ritmo respiratorio se había vuelto entrecortado y agitado a la vez, además de que aún producía algún que otro sollozo. Jonghyun ignoraba cada uno de esos hechos, estaba demasiado concentrado en su propio placer, moviéndose dentro de la húmeda cavidad del rubio. Aquello le encantaba. Si la situación hubiese sido diferente, le había exigido más al chico pues, a decir verdad, era él quien estaba haciendo todo el trabajo, pero en ese momento no buscaba correrse en su boca, no, lo que él quería era enterrar su miembro en el trasero del menor y llenarlo con su esencia. Fue por eso que, cuando estuvo lo suficientemente duro, apartó al contrario de su miembro y lo miró a los ojos fríamente-. Ponte en cuatro…-le espetó. Key tardó unos segundos en reaccionar pero, cuando cayó en cuenta de que el otro le había dado una orden, se apresuró a posicionarse de aquella manera.
-J-Jonghyun yo…-al sentir que el contrario se posicionaba, frotando suavemente la punta de su miembro contra su entrada, su cuerpo se tensó por completo. ¿Qué acaso no iba a prepararlo?-. Jonghyun por favor, yo… soy virgen-admitió, a la espera de un poco de compasión, porque esa era la verdad. Era cierto que Key había jugado con el chico, era cierto que lo había tentado, que había tirado y aflojado, que había salido con otros chicos solo para molestarlo, pero también era cierto que jamás se había acostado con nadie, jamás se había dejado tocar por otra persona, jamás, aquel privilegio tan solo permitía al moreno frente a él.
-Lo dices como si fuera a creerte-se burló, para luego aferrarse a las caderas del menor en busca de un firme apoyo. La saliva del contrario había hecho un buen trabajo, ahora su miembro estaba completamente húmedo y podría entrar con mayor facilidad. Estaba seguro de que no tendría problema alguno, es decir, ¿con cuántas personas se había acostado el rubio? Y para colmo se atrevía a decir que era virgen, sí cómo no, lo más probable era que no fuera para nada estrecho.
La hora finalmente había llegado. Aferrándose con fuerza a
las caderas del tenso chico, quien tiritaba bajo él, tomó un poco de impulso y
entró en él de una poderosa y profunda estocada. Un desgarrador grito
interrumpió la calma de la noche. La respiración de Key se propulsó a límites
insospechados y su cuerpo se tensó por completo. Esta vez no fue en silencio
que lloró, los gimoteos de dolor se escucharon en toda aquella zona del parque
y fue una verdadera suerte que nadie estuviese allí para escucharlo. Molesto
por eso, Jonghyun le dio una fuerte nalgada pero el chico no dejó de llorar.
Aquello realmente lo estaba haciendo enfadar. Decidió que, a fin de cuentas, lo
mejor sería ignorar el llanto del menor, después de todo, él se lo merecía, ¿o
no? Afirmó su agarre y, sin esperar a que el rubio se acostumbrara a aquella
intromisión, comenzó a embestirlo bruscamente. Debía admitir que aquello no
tenía nada que ver con lo que el moreno imaginaba, las paredes internas del
chico estaban realmente estrechas, se sentía en el paraíso. ¿Cuánto tiempo
estuvieron de aquella manera? No tenía idea. Su miembro iba creciendo dentro
del contrario, las embestidas eran cada
vez más fuertes y más profundas. Hace rato que Key había dejado de retorcerse
bajo él, ahora simplemente permanecía en silencio, intentando sollozar lo menos
posible, esperando a que el mayor terminara de una vez. Demasiado pronto para
su gusto, Jonghyun comenzó a sentir un cosquilleo en el vientre, aquello le
indicaba que el momento culmine estaba cerca. Aumentó su ritmo al máximo,
echando la cabeza hacia atrás a la vez que un glorioso gemido brotaba de sus
labios. Debía admitirlo, se sentía mucho mejor en ese momento. Una estocada,
dos… tres fue el máximo que resistió. Sin poder aguantar más, acompañado de un
estremecimiento corporal, se corrió, llenando el interior del menor con su semilla.
-Dios… eso ha sido increíble-suspiró, reconfortado, para
luego salirse de él con la misma brusquedad con la que había entrado. Se
acomodó el pantalón, guardando su miembro y, recién entonces, le dirigió una
mirada a Key. Se percató de que el contrario no se movía en absoluto,
permanecía en la misma posición, como si estuviese congelado, con las manos
apretadas en fuertes puños y la mirada gacha-. ¿Key?-inquirió. Ahora que la
subida de adrenalina había pasado, volvía a preocuparse por el menor-. ¿Key?-volvió
a llamarlo, pero la única respuesta que obtuvo por parte del rubio fue un
lastimero gemido de dolor.
De lo que se percató entonces, hizo que todo su cuerpo se
estremeciera por completo y, en segundos, todo color abandonó su rostro.
Sangre. No era solo semen lo que brotaba de la desgarrada entrada del chico,
aquel líquido no era para nada blancuzco, aquella sustancia estaba mezclada con
una gran cantidad de sangre, la cual chorreaba en mayor cantidad. Observó
nuevamente a quien había sido su víctima, con más atención esta vez. Se dio
cuenta entonces de que no estaba completamente duro, sino que su cuerpo
temblaba casi imperceptiblemente, pero no dejaba de hacerlo. Escuchó también la
pesada respiración de éste. ¿Qué era todo aquello? ¿Qué diablos estaba
sucediendo? Las palabras que Kibum había mencionado antes de ser tan
brutalmente penetrado, resonaron en su mente: “yo… soy virgen”. Con renovada
desesperación, una totalmente diferente a la anteriormente experimentada, rodeó
al chico y tomó su rosto entre sus manos, levantándolo, obligándolo a que lo
mirara. Aquella visión bastó para llenar sus propios ojos de lágrimas. Los ojos
del contrario estaban completamente rojos y llenos de lágrimas, las cuales no
dejaban de caer. Sus labios estaban rojos, hinchados y partidos de tan fuerte
que se había mordido el menor para no gritar tanto. Aún así, en su mirada no
había odio, enfado ni repugnancia, sino que todo lo contrario, bondad, pena,
vergüenza…
-Tú… decías la verdad…-murmuró Jonghyun, horrorizado por sus
propias acciones, cayendo en cuenta del terrible error que había cometido-.
Decías la verdad y aún así yo…
-No fuiste tú-lo cortó el rubio. Lentamente, con mucha dificultad y sintiendo como aquel fuerte dolor palpitaba por todo su cuerpo, se puso de rodillas y abrazó al contrario por el cuello, situando una de sus manos en la cabellera ajena, comenzando a acariciarla, buscando calmarlo-. Fue mi culpa, fui yo quien te provocó, fui yo quien causó todo esto, así que no quiero que te culpes…-ante aquellas palabras, el moreno no pudo resistir y rompió en llanto, aferrándose al herido, quien tan solo se limitó a sonreír con ternura y acurrucarlo contra su pecho, acomodándose entre las piernas abiertas del mayor. Permaneció varios minutos de aquella forma, palmeando la espalda de su amigo para calmarlo, pero parecía que éste jamás dejaría de llorar, por lo que, cuando llegó a su límite, volvió a hablar, con la voz quebrada en esta ocasión-. Jjong… yo… quiero que sepas que… a pesar de que fuiste un poco brusco… no me arrepiento…-negó-. No me arrepiento de nada… porque mi primera vez fue contigo… y eso era todo… lo que quería…-y, sin poder resistir más tiempo en ese estado, Key quedó inconsciente.
-No fuiste tú-lo cortó el rubio. Lentamente, con mucha dificultad y sintiendo como aquel fuerte dolor palpitaba por todo su cuerpo, se puso de rodillas y abrazó al contrario por el cuello, situando una de sus manos en la cabellera ajena, comenzando a acariciarla, buscando calmarlo-. Fue mi culpa, fui yo quien te provocó, fui yo quien causó todo esto, así que no quiero que te culpes…-ante aquellas palabras, el moreno no pudo resistir y rompió en llanto, aferrándose al herido, quien tan solo se limitó a sonreír con ternura y acurrucarlo contra su pecho, acomodándose entre las piernas abiertas del mayor. Permaneció varios minutos de aquella forma, palmeando la espalda de su amigo para calmarlo, pero parecía que éste jamás dejaría de llorar, por lo que, cuando llegó a su límite, volvió a hablar, con la voz quebrada en esta ocasión-. Jjong… yo… quiero que sepas que… a pesar de que fuiste un poco brusco… no me arrepiento…-negó-. No me arrepiento de nada… porque mi primera vez fue contigo… y eso era todo… lo que quería…-y, sin poder resistir más tiempo en ese estado, Key quedó inconsciente.
Cuando Key despertó, mantuvo los ojos cerrados por largo
tiempo. Todo su cuerpo dolía horriblemente, pero sentía el tacto de las vendas
contra su piel, alguien lo había curado. Giró lentamente su rostro y se
encontró con el de Jonghyun, separado por tan solo unos centímetros. Como si
hubiese estado planeado, tan pronto como el rubio situó su mirada en él, Jjong
abrió los ojos. Su demacrado rostro mostraba claramente que el chico había
estado llorando.
-Hey…-susurró el mayor, sonriendo levemente. Con lentitud,
levantó una de sus manos dispuesto a acariciar la mejilla del contrario.
Esperaba que éste se apartara pero, sorprendentemente, no lo hizo, por lo que
situó su mano allí y acarició suavemente su piel con el dedo pulgar-. Como
estabas inconsciente yo… les he dicho a los demás que te has peleado con una
banda y te encontré mientras regresaba…-explicó-. Pero si quieres decirles la
verdad, no haré nada para evitarlo.
-No, me alegra que hayas mentido-con mayor cuidado que antes, Key acomodó su cuerpo de modo que enfrentara al del mayor. Un pequeño jadeo de dolor escapó de sus lastimados labios. Sus costillas estaban realmente resentidas, por no hablar de su trasero, el cual ardía como los mil demonios. Aún así, notando lo preocupado que estaba el moreno, no pudo hacer otra cosa que sonreír-. No es tu culpa, así que deja de sentirte mal.
-Tienes una costilla rota y estás totalmente desgarrado… no podrás bailar en quién sabe cuánto tiempo-dijo Jjong, apenado-. Deberías haber visto la cara de los demás cuando te vieron… tenías una…-sus palabras quedaron interrumpidas por los labios del contrario los cuales, en ese momento, se apegaron a los suyos en un dulce beso. El corazón de Jonghyun comenzó a latir sumamente acelerado, ¿cómo podía el chico hacer eso? Él lo había prácticamente violado pero, de todas formas, allí estaba, besándolo, transmitiéndole su amor. Sus ojos se llenaron de lágrimas y, tras unos segundos, se apartó, mirándolo fijamente a los ojos-. ¿Por qué…?
-Porque te amo-fue lo que el rubio respondió-. Te amo Jjong, y tanto tú cómo yo somos culpables de lo que sucedió…-clavó sus orbes en las ajenas, mirándolo, buscando alguna señal que le dijera qué era lo que el mayor sentía por él, pero allí la angustia era cada vez mayor-. Dime Jjong… ¿qué es lo que sientes tú por mí?
-Y-yo…-ya no podía resistirlo. Se aferró a su amigo, desesperado, horrorizado por lo que había hecho. Lo había lastimado, había abusado de él, y el chico aún así le decía que lo amaba. No podía imaginar peor sentimiento que aquel que en ese momento experimentaba. Se odiaba, sentía la necesidad de que lo golpearan, de que le hicieran daño, se lo merecía, era una basura.
-Jjong…-susurró Key con preocupación. Odiaba ver al contrario de esa forma. En un intento de calmarlo, lo rodeó con sus brazos, situando una de sus manos en el cabello ajeno, y suspiró. Se quedaron de aquella forma durante largos minutos, el rubio susurrando palabras al oído del castaño, buscando tranquilizarlo. Finalmente, este último fue dejando de llorar. Apenado, levantó la mirada, cruzándola con la de Key, quien le sonrió con ternura.
-¿Cómo puedes sonreírme? ¿No me tienes miedo? Quiero decir…-nuevamente, lo que el chico decía fue silenciado por un beso que el contrario le daba-.
-Todo lo que quiero es escuchar lo que sientes por mí… ¿me amas Jonghyun?-inquirió, acariciando su mejilla y limpiando de esa forma cada una de sus lágrimas-.
-S-sí…-acabó por decir el moreno, asintiendo-. Sí Kibum, te amo, siempre te he amado…-pensó en decir algo más pero sabía que aquello sería erróneo, el muchacho lo silenciaría-.
-Entonces, no queda más que decir…-respondió, volviendo a envolverlo con sus brazos, acurrucándolo contra su pecho-. Estaremos bien, porque yo también te amo.
-No, me alegra que hayas mentido-con mayor cuidado que antes, Key acomodó su cuerpo de modo que enfrentara al del mayor. Un pequeño jadeo de dolor escapó de sus lastimados labios. Sus costillas estaban realmente resentidas, por no hablar de su trasero, el cual ardía como los mil demonios. Aún así, notando lo preocupado que estaba el moreno, no pudo hacer otra cosa que sonreír-. No es tu culpa, así que deja de sentirte mal.
-Tienes una costilla rota y estás totalmente desgarrado… no podrás bailar en quién sabe cuánto tiempo-dijo Jjong, apenado-. Deberías haber visto la cara de los demás cuando te vieron… tenías una…-sus palabras quedaron interrumpidas por los labios del contrario los cuales, en ese momento, se apegaron a los suyos en un dulce beso. El corazón de Jonghyun comenzó a latir sumamente acelerado, ¿cómo podía el chico hacer eso? Él lo había prácticamente violado pero, de todas formas, allí estaba, besándolo, transmitiéndole su amor. Sus ojos se llenaron de lágrimas y, tras unos segundos, se apartó, mirándolo fijamente a los ojos-. ¿Por qué…?
-Porque te amo-fue lo que el rubio respondió-. Te amo Jjong, y tanto tú cómo yo somos culpables de lo que sucedió…-clavó sus orbes en las ajenas, mirándolo, buscando alguna señal que le dijera qué era lo que el mayor sentía por él, pero allí la angustia era cada vez mayor-. Dime Jjong… ¿qué es lo que sientes tú por mí?
-Y-yo…-ya no podía resistirlo. Se aferró a su amigo, desesperado, horrorizado por lo que había hecho. Lo había lastimado, había abusado de él, y el chico aún así le decía que lo amaba. No podía imaginar peor sentimiento que aquel que en ese momento experimentaba. Se odiaba, sentía la necesidad de que lo golpearan, de que le hicieran daño, se lo merecía, era una basura.
-Jjong…-susurró Key con preocupación. Odiaba ver al contrario de esa forma. En un intento de calmarlo, lo rodeó con sus brazos, situando una de sus manos en el cabello ajeno, y suspiró. Se quedaron de aquella forma durante largos minutos, el rubio susurrando palabras al oído del castaño, buscando tranquilizarlo. Finalmente, este último fue dejando de llorar. Apenado, levantó la mirada, cruzándola con la de Key, quien le sonrió con ternura.
-¿Cómo puedes sonreírme? ¿No me tienes miedo? Quiero decir…-nuevamente, lo que el chico decía fue silenciado por un beso que el contrario le daba-.
-Todo lo que quiero es escuchar lo que sientes por mí… ¿me amas Jonghyun?-inquirió, acariciando su mejilla y limpiando de esa forma cada una de sus lágrimas-.
-S-sí…-acabó por decir el moreno, asintiendo-. Sí Kibum, te amo, siempre te he amado…-pensó en decir algo más pero sabía que aquello sería erróneo, el muchacho lo silenciaría-.
-Entonces, no queda más que decir…-respondió, volviendo a envolverlo con sus brazos, acurrucándolo contra su pecho-. Estaremos bien, porque yo también te amo.
A los dos días, la relación entre Jonghyun y Kibum se dio a
conocer a los medios. El accidente de Key causó mucho revuelo, pero aquello
eran tan solo detalles menores. Lo que molestaba mucho a las fans era que la
pandilla que se había atrevido a lastimar a su querido Key jamás apareció, una
verdadera lástima por ellas. Al contrario, los integrantes estaban felices. Al
parecer, para alivio de Onew, Minho y Taemin, aquel pequeño accidente había
logrado lo que años no habían hecho, unir finalmente a sus dos compañeros. No
había momento en el que no estuvieran juntos; Jjong permaneció cada segundo
junto a su novio mientras éste se recuperaba, cuidaban el uno del otro, se
amaban. Con el tiempo, aquel primer incidente fue pasando a un segundo plano,
aquello era algo que el moreno nunca olvidaría, aún así, todo había resultado
bien y aquel hecho, en lugar de convertirse en un incidente, se había
convertido en algo que demostraba lo unidos que eran. No muchas parejas
lograban salir de algo como eso, pero ellos, en lugar de mirar constantemente
hacia atrás, lo habían convertido en un primer paso, un primer paso al que
seguirían muchos otros, porque ellos nunca dejarían de caminar, no ahora que
finalmente estaban juntos.
FIN





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