Ahora, sin más, a la historia. Está dedicada a mi papá.
Todos cometemos errores… a veces son grandes, a veces son
pequeños, a veces son… sencillamente irreparables. Somos humanos y debemos
escoger un camino, con sus tropiezos y desvíos y, a veces, nos encontramos
perdidos en un bosque de tinieblas antes de darnos cuenta. Eso fue lo que me
pasó a mí y, cuando me di cuenta de mi error, ya era demasiado tarde.
El divorcio es una cosa difícil para una adolescente;
nosotros, que creemos que nuestros problemas son los más complicados que la
vida nos traerá, no podemos entender los problemas que tienen los adultos.
Siempre intentamos buscar una respuesta, y cuando no la encontramos, creamos
una que se adecúe a la situación y nos satisfaga; y por aquel entonces yo era
demasiado inocente como para creer que lo que había sucedido podía ser por la
falta de amor, simplemente pensaba que era mi culpa, que había hecho algo mal.
Me separé de todos, no quería a nadie cerca de mí, no podía
confiar en las demás personas. Dejé atrás a todo aquello que amaba para
convertirme en alguien que en realidad no era, en alguien quien no soy. Aquella
persona, detestable y altanera, fue mi careta para enfrentar las dificultades
que estaba sufriendo. Sufriendo… sí, yo sufría, pero no era la única y mi error
fue no haberme dado cuenta de ello antes. Tan solo intentaba protegerlos a
todos, pero, sin darme cuenta, estaba haciendo todo lo contrario.
Cuando te fuiste de casa y comenzaste una nueva vida allí
donde habías crecido, simplemente no pude evitar odiarte. Odiarte a ti, a mí, a
todo el mundo. Pensaba que era por mí, que no era una buena hija y que por eso
te ibas; no entendía como algo podría ir mal entre tú y mamá, quienes se habían
amado por tantos años. Los cambios son difíciles de superar, sobre todo cuando
ello afecta a toda tu vida y sabes que ya no hay manera de volver atrás. Y,
antes de darme cuenta, la Ronnie que todos conocían había desaparecido, dejando
en su lugar a una mujer deshonesta y ladrona, una mujer a la que nadie le
importaba, una mujer que había dejado atrás todo lo que era importante para
ella, una mujer sola.
La vida era gris, había perdido todo su color. Y entonces…
me di cuenta que las cosas no eran lo que creía. Pensé que yo había seguido
adelante, dejando todos mis sentimientos atrás, pero no era así, yo era quien
se estaba quedando atrás. Mamá siguió con su vida, conoció a alguien más y esos
sentimientos que pensé que ella ya no podía tener, resurgieron; entonces todo
se volvió muy confuso. Te odié, te odié por dejarnos atrás, te odié porque por
ti mi hermano ya no brillaba con todo el esplendor con el que lo hacía antes,
te odié por dejarme aquí con esta nueva vida en lo cual ya nada parecía tener
sentido.
Todos cometemos errores y yo estaba perdida, sola.
Necesitaba a alguien que me entendiera pero tampoco quería abrirme a nadie. En
el fondo lo sabía, sabía que nadie me entendía. Aprendí a valerme por mí misma,
dejando atrás el caparazón donde la niñita de papá se resguardaba. Ya no te
necesitaba en mi nueva vida y pensé que sencillamente podría dejarte atrás. Que
equivocada que estaba… el divorcio, el tenerte lejos… todo eso hizo estragos en
mí, y cuando finalmente pensé que estaba bien, todo aquel rollo de pasar las
vacaciones de verano en tu casa me hizo estallar.
Me porté fatal, me mostré ruda, fría y maleducada. Jamás se
me cruzó por la mente el darte otra oportunidad, pero aún así tú lo intentaste,
buscaste la aceptación de esta nueva yo, una total desconocida para ti. Pero lo
intentaste demasiado y yo no me sentía con ánimos para aceptarte, tan solo
quería salir de allí… Quizás si hubiese sabido de tu condición en aquel
entonces, las cosas hubiesen sido muy diferentes, probablemente.
Todo cambió gracias a Will. Le debo tanto… Fue gracias a su
pequeño empujón que la vieja Ronnie comenzó a resurgir, como si hubiese estado
atrapada en lo más profundo de una cueva. Jamás se me cruzó por la mente que
aún siguiera allí, pero eso es lo maravilloso del amor, siempre hace que las
cosas que parecen imposibles, sucedan. El amor es un sentimiento fuerte, y
cuando más fuerte es, más peligroso se torna. Eso es algo que aprendí de la
manera dura, pero ahora, gracias a esa disputa que habíamos tenido con Will,
los problemas entre mamá y tú parecían tener sentido.
El problema estaba en que ahora el divorcio ya no me
interesaba… aquel problema me parecía insignificante comparándolo con la
difícil situación en la que ahora me encontraba. Solo quería regresar el tiempo
atrás, correr a tus brazos, hacerte feliz y ver tu extraña sonrisa; tocar el
piano juntos, crear nuevos recuerdos y olvidar el pasado… comenzar de nuevo. Lo
habría dado todo por tener un brillante futuro, juntos… pero sabía que aquello
no era posible, y el pensar en ello, tan solo me hacía daño.
Podría haber huido, escapado de ello y simular que nada
pasaba. Mamá me invitó a que la acompañara pero tomé la decisión más difícil.
Me prometí a mí misma que no pasarías tus últimos días en un hospital, solo y
esperando la muerte. Me quedé a tu lado, buscando reparar el daño que había
hecho, no podía abandonarte, no podía regresar junto a mamá y Jonah y ver su
expresión llena de tristeza sabiendo que no había dado lo mejor de mí. La vieja
Ronnie estaba de vuelta, dispuesta a hacerte feliz.
Tu última voluntad, aunque no dijiste que lo fuera, era algo
que solo yo podía hacer. Sabía que no descansarías en paz al menos que
estuviera completa y, cuando el dolor en tus manos fue tan grande que ya no
pudiste seguir adelante, dejé que mis dedos fluyeran por las teclas, creando
nuevas y dulces armonías. Leí las cartas que me habías mandado cuando estaba en
Nueva York, las cuales jamás me había dignado a leer antes. Ellas me llenaron
de paz, trayéndome una nueva y fuerte sensación de calidez que jamás había
experimentado. Comprendí que no me habías dejado atrás, sino que habías estado
de pie frente a mí, esperándome, solo que el camino que tenía frente a mí era
tan oscuro que no había podido verte. Ese nuevo sentimiento me ayudó a
conseguirlo. Finalmente la canción estaba terminada, me sentí satisfecha y
orgullosa de mi misma; pero aquel sentimiento no duró mucho en mi corazón
porque, cuando levanté la vista, me di cuenta que la canción no era lo único
que había acabado, sino que también tu vida.
Pasé el día encerrada en mi habitación, intentando que las
palabras fluyeran a través del papel, sabiendo que no tendría sentido alguno.
Lo que sentía era demasiado fuerte como para transcribirlo. Las palabras no
serían lo suficientemente buenas como para expresarme, tan solo sería un
discurso que haría llorar a los presentes y que luego olvidarían. Pero tú eras
tan especial para mí que no podía hacerte eso. Un pequeño paseo por la playa
fue lo que necesitaba para despejarme, y cuando el sol se puso a lo lejos, ya
tenía la respuesta que necesitaba; por eso, al día siguiente en la iglesia, no
dije muchas palabras, sino que sencillamente me senté al piano y comencé a
tocar.
Mi corazón se estremeció de alegría y sentí tu presencia,
acompañándome en aquel momento tan difícil. Todos lloraban emocionados y, al
salir una vez finalizada la celebración, la gente se acercó a abrazarme y decir
que lo sentía. Will regresó, nos abrazamos y sentí que lo nuestro no había
acabado. Fui feliz por ello, estaba feliz. Miré a le gente a mi alrededor,
todos llorando, y la imagen fue incomprensible para mí. Yo… simplemente no
podía estar triste, ya no sentía la necesidad de llorar que en un primer
momento había recaído sobre mí. Era feliz, porque, en el fondo de mi corazón,
sabía que tú también lo eras… y yo no podía estar más que agradecida por ello.
FIN

No hay comentarios:
Publicar un comentario