lunes, 28 de mayo de 2012

The Last Song

Primero que nada u3u ya sé que ésto no debería entrar en la categoría de cuentos, pero sencillamente no sabía dónde ponerlo, porque no creo escribir más acerca de esta peli, simplemente fue la inspiración del momento. Para los que no la vieron, esta historia está basada en la película The Last Song, tal y como indica el título. Si no la vieron se las recomiendo, no se dejen llevar por cosas como "actua Miley Cyrus y no me gusta" porque a mí tampoco me gusta mucho pero esta peli me encantó y me hizo llorar un montón ;-;
Ahora, sin más, a la historia. Está dedicada a mi papá.





Todos cometemos errores… a veces son grandes, a veces son pequeños, a veces son… sencillamente irreparables. Somos humanos y debemos escoger un camino, con sus tropiezos y desvíos y, a veces, nos encontramos perdidos en un bosque de tinieblas antes de darnos cuenta. Eso fue lo que me pasó a mí y, cuando me di cuenta de mi error, ya era demasiado tarde.

El divorcio es una cosa difícil para una adolescente; nosotros, que creemos que nuestros problemas son los más complicados que la vida nos traerá, no podemos entender los problemas que tienen los adultos. Siempre intentamos buscar una respuesta, y cuando no la encontramos, creamos una que se adecúe a la situación y nos satisfaga; y por aquel entonces yo era demasiado inocente como para creer que lo que había sucedido podía ser por la falta de amor, simplemente pensaba que era mi culpa, que había hecho algo mal.

Me separé de todos, no quería a nadie cerca de mí, no podía confiar en las demás personas. Dejé atrás a todo aquello que amaba para convertirme en alguien que en realidad no era, en alguien quien no soy. Aquella persona, detestable y altanera, fue mi careta para enfrentar las dificultades que estaba sufriendo. Sufriendo… sí, yo sufría, pero no era la única y mi error fue no haberme dado cuenta de ello antes. Tan solo intentaba protegerlos a todos, pero, sin darme cuenta, estaba haciendo todo lo contrario.

Cuando te fuiste de casa y comenzaste una nueva vida allí donde habías crecido, simplemente no pude evitar odiarte. Odiarte a ti, a mí, a todo el mundo. Pensaba que era por mí, que no era una buena hija y que por eso te ibas; no entendía como algo podría ir mal entre tú y mamá, quienes se habían amado por tantos años. Los cambios son difíciles de superar, sobre todo cuando ello afecta a toda tu vida y sabes que ya no hay manera de volver atrás. Y, antes de darme cuenta, la Ronnie que todos conocían había desaparecido, dejando en su lugar a una mujer deshonesta y ladrona, una mujer a la que nadie le importaba, una mujer que había dejado atrás todo lo que era importante para ella, una mujer sola.

La vida era gris, había perdido todo su color. Y entonces… me di cuenta que las cosas no eran lo que creía. Pensé que yo había seguido adelante, dejando todos mis sentimientos atrás, pero no era así, yo era quien se estaba quedando atrás. Mamá siguió con su vida, conoció a alguien más y esos sentimientos que pensé que ella ya no podía tener, resurgieron; entonces todo se volvió muy confuso. Te odié, te odié por dejarnos atrás, te odié porque por ti mi hermano ya no brillaba con todo el esplendor con el que lo hacía antes, te odié por dejarme aquí con esta nueva vida en lo cual ya nada parecía tener sentido.

Todos cometemos errores y yo estaba perdida, sola. Necesitaba a alguien que me entendiera pero tampoco quería abrirme a nadie. En el fondo lo sabía, sabía que nadie me entendía. Aprendí a valerme por mí misma, dejando atrás el caparazón donde la niñita de papá se resguardaba. Ya no te necesitaba en mi nueva vida y pensé que sencillamente podría dejarte atrás. Que equivocada que estaba… el divorcio, el tenerte lejos… todo eso hizo estragos en mí, y cuando finalmente pensé que estaba bien, todo aquel rollo de pasar las vacaciones de verano en tu casa me hizo estallar.

Me porté fatal, me mostré ruda, fría y maleducada. Jamás se me cruzó por la mente el darte otra oportunidad, pero aún así tú lo intentaste, buscaste la aceptación de esta nueva yo, una total desconocida para ti. Pero lo intentaste demasiado y yo no me sentía con ánimos para aceptarte, tan solo quería salir de allí… Quizás si hubiese sabido de tu condición en aquel entonces, las cosas hubiesen sido muy diferentes, probablemente.

Todo cambió gracias a Will. Le debo tanto… Fue gracias a su pequeño empujón que la vieja Ronnie comenzó a resurgir, como si hubiese estado atrapada en lo más profundo de una cueva. Jamás se me cruzó por la mente que aún siguiera allí, pero eso es lo maravilloso del amor, siempre hace que las cosas que parecen imposibles, sucedan. El amor es un sentimiento fuerte, y cuando más fuerte es, más peligroso se torna. Eso es algo que aprendí de la manera dura, pero ahora, gracias a esa disputa que habíamos tenido con Will, los problemas entre mamá y tú parecían tener sentido.

El problema estaba en que ahora el divorcio ya no me interesaba… aquel problema me parecía insignificante comparándolo con la difícil situación en la que ahora me encontraba. Solo quería regresar el tiempo atrás, correr a tus brazos, hacerte feliz y ver tu extraña sonrisa; tocar el piano juntos, crear nuevos recuerdos y olvidar el pasado… comenzar de nuevo. Lo habría dado todo por tener un brillante futuro, juntos… pero sabía que aquello no era posible, y el pensar en ello, tan solo me hacía daño.

Podría haber huido, escapado de ello y simular que nada pasaba. Mamá me invitó a que la acompañara pero tomé la decisión más difícil. Me prometí a mí misma que no pasarías tus últimos días en un hospital, solo y esperando la muerte. Me quedé a tu lado, buscando reparar el daño que había hecho, no podía abandonarte, no podía regresar junto a mamá y Jonah y ver su expresión llena de tristeza sabiendo que no había dado lo mejor de mí. La vieja Ronnie estaba de vuelta, dispuesta a hacerte feliz.

Tu última voluntad, aunque no dijiste que lo fuera, era algo que solo yo podía hacer. Sabía que no descansarías en paz al menos que estuviera completa y, cuando el dolor en tus manos fue tan grande que ya no pudiste seguir adelante, dejé que mis dedos fluyeran por las teclas, creando nuevas y dulces armonías. Leí las cartas que me habías mandado cuando estaba en Nueva York, las cuales jamás me había dignado a leer antes. Ellas me llenaron de paz, trayéndome una nueva y fuerte sensación de calidez que jamás había experimentado. Comprendí que no me habías dejado atrás, sino que habías estado de pie frente a mí, esperándome, solo que el camino que tenía frente a mí era tan oscuro que no había podido verte. Ese nuevo sentimiento me ayudó a conseguirlo. Finalmente la canción estaba terminada, me sentí satisfecha y orgullosa de mi misma; pero aquel sentimiento no duró mucho en mi corazón porque, cuando levanté la vista, me di cuenta que la canción no era lo único que había acabado, sino que también tu vida.

Pasé el día encerrada en mi habitación, intentando que las palabras fluyeran a través del papel, sabiendo que no tendría sentido alguno. Lo que sentía era demasiado fuerte como para transcribirlo. Las palabras no serían lo suficientemente buenas como para expresarme, tan solo sería un discurso que haría llorar a los presentes y que luego olvidarían. Pero tú eras tan especial para mí que no podía hacerte eso. Un pequeño paseo por la playa fue lo que necesitaba para despejarme, y cuando el sol se puso a lo lejos, ya tenía la respuesta que necesitaba; por eso, al día siguiente en la iglesia, no dije muchas palabras, sino que sencillamente me senté al piano y comencé a tocar.

Mi corazón se estremeció de alegría y sentí tu presencia, acompañándome en aquel momento tan difícil. Todos lloraban emocionados y, al salir una vez finalizada la celebración, la gente se acercó a abrazarme y decir que lo sentía. Will regresó, nos abrazamos y sentí que lo nuestro no había acabado. Fui feliz por ello, estaba feliz. Miré a le gente a mi alrededor, todos llorando, y la imagen fue incomprensible para mí. Yo… simplemente no podía estar triste, ya no sentía la necesidad de llorar que en un primer momento había recaído sobre mí. Era feliz, porque, en el fondo de mi corazón, sabía que tú también lo eras… y yo no podía estar más que agradecida por ello.

FIN

No hay comentarios:

Publicar un comentario