Kittycat
Capítulo II: Love is Such a Crazy Thing
Capítulo II: Love is Such a Crazy Thing
Estaba confundido. Regresando de la escuela había optado por
marcharse solo una vez más. No quería estar con nadie en ese momento, por más
que Orihime se había ofrecido a acompañarlo a casa para chequear las heridas de
Grimmjow, él la había rechazado con una vaga excusa que ya había olvidado.
Le había hablado a su padre de Jeagerjaques, diciéndole que
era un amigo que no tenía dónde quedarse pues estaba de visita y no tenía
dinero suficiente como para costear un hotel. Como siempre, nadie había hecho
muchas preguntas y Grimmjow había sido bien recibido en la casa de los
Kurosaki... aunque, a pesar de todo, se notaba que algo no andaba bien con su
invitado: había llegado de pronto, se mantenía callado todo el tiempo y siempre
utilizaba ropa prestada de Ichigo, pero, por más raro que pareciera todo
aquello y a pesar de todos los problemas que su invitado le estaba causando,
algo en él se resistía a dejarlo solo. Aún recordaba la expresión de temor que
portaba cuando lo encontró en su habitación y la forma en la que le había
suplicado que no lo lastimara. Aizen debía haberle hecho algo horrible… aunque
fuese lo que fuese, se negaba a hablar del tema.
Llegó a su casa y, como esperaba, encontró a Grimmjow
durmiendo en su cama. Se deshizo de su mochila y se sentó en una silla,
contemplándolo mientras se perdía en sus pensamientos. Se veía tan lindo cuando
dormía. Sintió la necesidad de acariciarle la mejilla pero sabía que el otro
despertaría y se apartaría de él con miedo, como había sucedido ya en otras
ocasiones, luego lo miraría y, una vez que lo reconociera, se echaría a llorar.
-Dios… me gustaría tener alguna idea acerca de qué hacer
contigo-suspiró.
-Hm… Ichigo…-Grimmjow se removió inquieto entre sueños, como si algo le faltara. El pelinaranja lo miró sorprendido y estiró suavemente su mano para acariciarlo. El moreno tomó su mano y jaló de ella con fuerza mientras volteaba, provocando que el otro cayera de su silla.
-Lo que faltaba-refunfuñó el dueño de casa, incorporándose un poco con expresión adolorida.
-Hm… Ichigo…-Grimmjow se removió inquieto entre sueños, como si algo le faltara. El pelinaranja lo miró sorprendido y estiró suavemente su mano para acariciarlo. El moreno tomó su mano y jaló de ella con fuerza mientras volteaba, provocando que el otro cayera de su silla.
-Lo que faltaba-refunfuñó el dueño de casa, incorporándose un poco con expresión adolorida.
Contempló el rostro del espada, aún se mostraba perturbado
pero más tranquilo que antes. No pudo evitar que una leve sonrisa cruzara su
rostro. Estaba solo en casa… no había riesgos de que Karin o Yuzu lo vieran.
Lentamente se acomodó en su cama detrás de Grimmjow, apegándose contra su
musculoso cuerpo. Pasó su brazo por debajo de su cintura y lo atrajo hacia sí.
El efecto fue casi inmediato. El espada soltó su brazo e
intentó apartarse de él con bruscos movimientos, asustado. Ichigo cerró los
ojos al recibir un codazo pero no se apartó del otro.
-¡No me lastimes, por favor!-suplicó el peliceleste.
-Shh… tranquilo Grimmjow-susurró Kurosaki al oído de éste-. Soy yo… no voy a hacerte daño.
-Ichigo…-murmuró el otro, e instantáneamente se relajó-. Lo siento…-se disculpó apenado.
-No te preocupes…
-Shh… tranquilo Grimmjow-susurró Kurosaki al oído de éste-. Soy yo… no voy a hacerte daño.
-Ichigo…-murmuró el otro, e instantáneamente se relajó-. Lo siento…-se disculpó apenado.
-No te preocupes…
Jeagerjaques volteó a verlo lentamente, fijando sus ojos en
los de él. Su rostro regresó a su seriedad habitual por unos instantes; pero
luego bajó la mirada, ruborizándose. Lentamente se acomodó, acurrucándose bajo
el cuello de Ichigo, con tanta timidez como si de una adolescente enamorada se
tratara. Era cálido… la sensación que el humano le transmitía era de paz… se
sentía protegido entre esos brazos, brazos que lo rodearon con familiaridad.
Ichigo se relajó también. No podía pensar en nada y su
cuerpo se movía por sí solo, expresando por él los sentimientos a los que no se
atrevería a describir con palabras. Situó una de sus manos detrás de la cabeza
de Grimmjow y permaneció un rato jugando con sus cabellos, acariciándolos…
perdido en el vacío de su mente.
-¿Me entregaras a ellos?...-dijo el espada de pronto. Ichigo
se incorporó un poco, mirándolo sorprendido, pero Grimmjow simplemente levantó
la mirada, permaneciendo acurrucado contra su pecho.
-… No-respondió, tras permanecer unos instantes contemplando el rostro del moreno, su expresión era tranquila aunque algo de temor se vislumbraba más allá de sus ojos-. No podría hacerlo.
-¿Y por qué no?... soy tu enemigo.
-Bueno… yo ya no lo creo así-Ichigo sonrió levemente, acariciando el cabello del otro como si se tratara de una criatura-. Simplemente no puedo deshacerme de ti ahora…
-Ichigo…-murmuró el moreno, mirándolo sorprendido. Luego una mirada melancólica apareció en sus ojos y volvió a acurrucarse contra su pecho-. Lo siento.
-¿Qué cosa?
-Ser una molestia para ti… yo…
-No te preocupes, no lo eres-dijo Ichigo. Apartó un poco a Grimmjow de sí y se quitó la remera, tirándola a un lado. El espada lo miró sorprendido, pero por única respuesta, el pelinaranja se encogió de hombros sonriendo y volvió a acostarse, acomodándose con la cabeza del otro sobre su cálido pecho-. ¿No estás más cómodo así?
-Hum… sí-asintió sin mirarlo, intentando ocultar el rubor de sus mejillas.
-Je… eso me alegra.
-… No-respondió, tras permanecer unos instantes contemplando el rostro del moreno, su expresión era tranquila aunque algo de temor se vislumbraba más allá de sus ojos-. No podría hacerlo.
-¿Y por qué no?... soy tu enemigo.
-Bueno… yo ya no lo creo así-Ichigo sonrió levemente, acariciando el cabello del otro como si se tratara de una criatura-. Simplemente no puedo deshacerme de ti ahora…
-Ichigo…-murmuró el moreno, mirándolo sorprendido. Luego una mirada melancólica apareció en sus ojos y volvió a acurrucarse contra su pecho-. Lo siento.
-¿Qué cosa?
-Ser una molestia para ti… yo…
-No te preocupes, no lo eres-dijo Ichigo. Apartó un poco a Grimmjow de sí y se quitó la remera, tirándola a un lado. El espada lo miró sorprendido, pero por única respuesta, el pelinaranja se encogió de hombros sonriendo y volvió a acostarse, acomodándose con la cabeza del otro sobre su cálido pecho-. ¿No estás más cómodo así?
-Hum… sí-asintió sin mirarlo, intentando ocultar el rubor de sus mejillas.
-Je… eso me alegra.
Permanecieron así durante un par de horas. A partir de
entonces los días comenzaron a volverse rutinarios pero, por primera vez en la
vida de Ichigo, la rutina no era una carga. Grimmjow ocupaba toda su mente: iba
a la escuela pensando en él y regresaba ansioso a su casa, esperando poder
pasar tiempo junto a él. Aún así tampoco descuidaba su trabajo como shinigami
sustituto. Había veces en las que sus momentos se veían interrumpidos por algún
llamado de emergencia; entonces el espada se quedaba esperándolo, arropado con
las sábanas del joven.
A pesar de todo, la invasión armada se acercaba y todos
estaban atentos al próximo movimiento de Aizen. La cosa no sería tan sencilla…
Ichigo lo sabía mejor que nadie.
-¿Quieres hacer el amor?-la pregunta lo sorprendió un día.
Él y Grimmjow estaban acostados en su cama. Aún faltaban unas horas para que
sus hermanitas regresaran y tenían toda la casa para ellos solos. Ichigo
acarició la suave piel de la espalda del moreno. Éste levantó el rostro para
poder mirarlo a los ojos.
-¿Eh?-fue todo lo que pudo articular el pelinaranja como respuesta.
-Si quieres… hacer el amor-reafirmó Grimmjow, arrodillándose en la cama con una pierna de Ichigo entre las suyas. Bajo la mirada sonrojado ante la propuesta que había hecho. Ambos sabían lo que el otro sentía, era una atracción que se había desarrollado a lo largo de los días y noches juntos, pero ninguno de los dos se había atrevido a decir algo hasta aquel momento… las palabras eran algo que sobraban en aquella relación.
-Grimmjow…-Ichigo se incorporó, sentándose en la cama y acarició la mejilla del espada con una sonrisa en su rostro. Ambos estaban desnudos, pero jamás habían tenido un contacto profundo, nada más que las más dulces caricias. Una gran excitación invadió el pecho del shinigami, quien se inclinó un poco y, tomando el rostro de su pareja, lo besó.
-¿Eh?-fue todo lo que pudo articular el pelinaranja como respuesta.
-Si quieres… hacer el amor-reafirmó Grimmjow, arrodillándose en la cama con una pierna de Ichigo entre las suyas. Bajo la mirada sonrojado ante la propuesta que había hecho. Ambos sabían lo que el otro sentía, era una atracción que se había desarrollado a lo largo de los días y noches juntos, pero ninguno de los dos se había atrevido a decir algo hasta aquel momento… las palabras eran algo que sobraban en aquella relación.
-Grimmjow…-Ichigo se incorporó, sentándose en la cama y acarició la mejilla del espada con una sonrisa en su rostro. Ambos estaban desnudos, pero jamás habían tenido un contacto profundo, nada más que las más dulces caricias. Una gran excitación invadió el pecho del shinigami, quien se inclinó un poco y, tomando el rostro de su pareja, lo besó.
Lentamente las cosas comenzaron a calentarse, y fue poco el
tiempo que Grimmjow tardó en darse cuenta que aquella sería una experiencia
totalmente nueva para él, algo completamente diferente a lo que había
experimentado con Aizen. Las manos de Ichigo recorrían su cuerpo con seguridad,
pero jamás dejaron la ternura de lado. El espada buscó la mirada del
pelinaranja y éste le sonrió cálidamente, luego se inclinó y lo besó
nuevamente.
-No te preocupes, no voy a hacerte daño…-susurró, con voz
suave y embriagante-. Gracias… por darme esta oportunidad.
Aquellas palabras bastaron para que se relajara. Kurosaki
sintió alivio ante esto y, por primera vez desde que su amante había llegado
allí, sus manos bajaron más allá de la cintura de éste. Grimmjow desvió la
mirada, ruborizado, al sentir las manos del adolescente tocar aquella zona tan
íntima para él. Aún así no pudo evitar mirarlo de reojo… y sonrió, Ichigo se
veía feliz y él sabía que era gracias a él. Entonces la mano del chico rozaron
su miembro tímidamente y el moreno se arqueó, gimiendo de placer. En el último
tiempo había perdido la costumbre de que lo hicieran. De todas formas, tal y
como había pensado antes, aquel era un roce suave, completamente distinto al
que el líder de los espadas le había ofrecido.
-¿Estás seguro de esto?-inquirió Ichigo, mirándolo a los
ojos con preocupación.
-Sí…-asintió Grimmjow, sonriéndole, levantó una mano y acarició la mejilla de su compañero, luego tomo su rostro con mayor firmeza y lo besó.
-Sí…-asintió Grimmjow, sonriéndole, levantó una mano y acarició la mejilla de su compañero, luego tomo su rostro con mayor firmeza y lo besó.
Y entonces se fusionaron en una misma persona.
-¡Ichi-nii!-la voz de Karin se escuchó molesta al otro lado
de la puerta-. ¡Despierta de una vez! ¡Vas a llegar tarde!
-Hmm…-Ichigo balbuceó algo molesto y finalmente abrió los ojos. Al instante sintió el vacío; estaba despatarrado en la cama como siempre solía estar cuando despertaba… pero Grimmjow ya no estaba allí. Se incorporó de pronto y corrió hacia la puerta, abriéndola de un tirón-. ¡Karin! ¿¡Dónde está Grimmjow!?
-¿Eh? ¿Qué clase de pregunta es esa? Supongo que durmiendo en la habitación de invitados-repuso la morocha, encogiéndose de hombros-. Ya vístete, se te enfriará el desayuno.
-Hmm…-Ichigo balbuceó algo molesto y finalmente abrió los ojos. Al instante sintió el vacío; estaba despatarrado en la cama como siempre solía estar cuando despertaba… pero Grimmjow ya no estaba allí. Se incorporó de pronto y corrió hacia la puerta, abriéndola de un tirón-. ¡Karin! ¿¡Dónde está Grimmjow!?
-¿Eh? ¿Qué clase de pregunta es esa? Supongo que durmiendo en la habitación de invitados-repuso la morocha, encogiéndose de hombros-. Ya vístete, se te enfriará el desayuno.
La menor bajó las escaleras, dejándolo solo. Caminó hacia la
habitación que Karin había mencionado, pero antes de entrar ya sabía que él no
estaría allí. Vacía. Suspiró y regresó a su habitación, desplomándose sobre la
cama, apesadumbrado. Grimmjow se había marchado sin siquiera decirle adiós. Su corazón
se aceleró y sintió un vacío en el estómago ante la sola idea de que el
peliceleste hubiese regresado al hueco mundo.
Fue entonces que vio la nota en el suelo. Se levantó y la
leyó. La letra de Grimmjow era desprolija, tal y como esperaba. No decía mucho,
pero aún así aquellas palabras lograron hacerlo sonreír.
“La próxima vez será
en el campo de batalla”.
-Vale Grimmjow… es una promesa-susurró Ichigo, apretando la
nota con fuerza, mientras su corazón comenzaba a regularse lentamente… pronto
todo volvería a la normalidad.
FIN


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