domingo, 11 de marzo de 2012

Just a Kiss [TezuFuji]

El festival cultural de Seishun Gakuen se acercaba a pasos agigantados. La emoción se percibía en el aire, cada curso estaba encargado de una atracción y competirían entre sí por ser los más visitados. Este año prometía ser espectacular, los de segundo ya se encontraban finalizando los últimos de talles de lo que parecía ser una prometedora casa embrujada, mientras que otro de los grupos organizaba los folletos que su clase repartiría en el auditorio, donde habían establecido una pantalla para improvisar un cine. La alegría era palpable en el aire, todos estaban muy emocionados… o bueno… siempre existe una excepción a la regla.

Los chicos de tercero habían tomado prestado el escenario en donde siempre se llevaban a cabo las obras  de teatro de la escuela y se habían propuesto montar una. Estarían presentando La Bella Durmiente. Una de las cosas que hacía tan especial a aquel elenco era el hecho de que estaba conformado no solo por una de las divisiones de tercero sino que por dos, los presidentes de los respectivos cursos habían decidido organizar esto juntos pues había grandes amistades entre ambos y querían disfrutar su último festival cultural a lo grande… y así habían empezado los inconvenientes con dos de los titulares más populares del club de tenis de Seigaku.

Eiji suspiró, dejándose caer en una butaca junto a la que su compañero de dobles estaba ocupando. Oishi sonrió al verlo y pasó su brazo por los hombros del chico, atrayéndolo hacia sí, con tanto ajetreo y con las miradas fijas en la escena que estaban ensayando en aquel momento nadie se daría cuenta de ello, además de que las luces estaban bajas.

-¿Así que aún no lo han logrado?-inquirió Kikumaru, sonriendo y acurrucándose contra su reciente pareja.
-No-suspiró el otro-. Me preocupan, la obra se presentará dentro de dos días y no han hecho ningún avance en la escena, es la única que queda pero mañana ya es el ensayo general.
-Debe ser difícil ser director-sonrió Eiji-. Pero yo creo que se te da bastante bien-ronroneó-. Yo me conformo con estar detrás de escena, debo decir que desde allí esta escena tiene otra perspectiva-rió, dirigiendo su mirada al frente.


-FLASHBACK-

-Entonces, los que estén dispuestos a aceptar que el profesor Tachikawa del club de drama nos ayude con la obra, levanten la mano-habló el representante de la clase, y el hombre sonrió complacido al ver que todos levantaban la mano.
-Bien chicos-explicó una vez que el chico se hubiese sentado en su lugar-. Les explicaré lo pactado con la otra clase. Como ustedes saben, la obra a llevar a cabo es La Bella Durmiente. Los papeles se decidirán por sorteo, para que de esa forma todos tengan las mismas posibilidades de actuar y también será más divertido. Hemos dividido los papeles de los personajes entre las dos aulas. Ahora, cuando los llame por su nombre, vendrán al frente, tomarán un papel al azar y ese será su papel, ¿entendido?
-Un momento-una alumna de cabello oscuro levantó la mano desde la segunda fila-. ¿Cómo haremos con los papeles femeninos y masculinos?
-Nadie sabe que le tocará-dijo simplemente el profesor, sonriendo.
-Vaya… así que roles mixtos-le susurró Fuji a Eiji-. Creo que será divertido.
-¿Divertido?-bufó Eiji-. Creo que tenemos conceptos de diversión muy distintos.
-Anda Eiji, sé más positivo, imagínate si te toca ser la princesa y a Oishi el príncipe. Creo que sería una buena oportunidad para romper el hielo-dijo el castaño, sonriendo. Kikumaru se sonrojo, aunque él y su pareja llevaran ya un par de meses saliendo, habían acordado no comentárselo a nadie.
-Hum… aún así no me parecería divertido, sería ridículo usar un vestido pomposo y rosa.
-Puede ser…-susurró su compañero, manteniendo esa misteriosa sonrisa, a su lado, el acróbata suspiró.

-FIN DEL FLASHBACK-


Y bueno, había sido una buena idea… tuvieron suerte, la princesa había sido sorteada ya por lo que no había muchos papeles riesgosos. Fuji sonrió satisfactoriamente cuando, tras sacar su papel de la bolsa, leyó la palabra “príncipe” escrito con letra clara y prolija. El problema llegó después, cuando hubo finalizado el sorteo y los papeles estaban ya anotados, el profesor pasó a contarles ciertos detalles acerca de la obra. Cuando llegó al punto de los protagonistas, el mundo de Syusuke se vino abajo, la princesa no era nada más ni nada menos que Tezuka Kunimitsu.

Esa era la situación en ese momento. Todas las luces se centraban en ellos dos. Tezuka permanecía echado en un lecho que habían preparado para él, tenía los ojos cerrados y su expresión era la misma de siempre, seria, definitivamente aquella idea no le gustaba. Las miradas de las chicas se les clavaban como agujas y solo conseguían poner más y más nervioso al tensai, quien poco a poco se hincó en una rodilla y comenzó a inclinarse lentamente hacia el rostro de su capitán. Pasó saliva observando aquel rostro sereno, encontrándose a tan solo unos centímetros de su boca. Nadie hablaba, el silencio tan solo lograba tensionarlos, Syusuke se quedó duro. De pronto Tezuka abrió los ojos, sorprendiendo a Fuji quien se echó para atrás mientras un pequeño grito escapaba de sus labios y sus mejillas adoptaban el color de las frutillas. Oishi suspiró.

-Lo siento…-Fuji murmuró apenado mientras la princesa se incorporó y clavó sus ojos en él. Su rubor se volvió aún más furioso y bajó la mirada, sumamente avergonzado-. Lo siento yo… no puedo hacer esto-dijo y, sin decir más, salió corriendo del salón de actos.
-Diablos-refunfuñó Oishi-. Temía que esto fuera a pasar-se puso de pie y se acercó a Tezuka, Eiji se había escabullido hace unos segundos-. ¿Qué fue lo que sucedió?
-Nada… supongo que solo está nervioso-Tezuka se encogió de hombros.
-¿Podrías hablar con él? Esta escena es muy importante Tezuka…-suplicó Oishi-. Entiendo su situación pero ya es muy tarde como para que cambiemos los roles, haz… lo que sea necesario pero… por favor, necesitamos esta escena para mañana por la mañana.
-No te preocupes, lo haré. Entonces… ¿eso es todo por hoy?
-Sí-asintió el morocho-. Gracias por tu gran trabajo, nos vemos mañana.
-Hasta mañana-se despidió Kunimitsu, para luego abandonar el lugar.


Encontrar a Fuji no le costó mucho trabajo. Sabía que cuando la situación se daba de tal manera, él siempre solía ir al parque al que iba con su hermano menor cuando eran pequeños. Tal como lo esperaba, allí lo encontró, sentado sobre un columpio, meciéndose de manera leve. Sabía que el castaño se había percatado de su presencia pero no se molestó en levantar la mirada, lo que indicaba que el problema en verdad lo acongojaba. Tezuka caminó en silencio y se sentó en el columpio junto al de su amigo, aunque permaneció quieto. No había necesidad de presionar al genio, pasaron unos minutos en silencio, lo único que se escuchaba era el ruido del viento, de cuanto en cuanto interrumpido por las risas de los niños que pasaban corriendo por allí, aunque ya era bastante tarde, estaba anocheciendo y no había muchos de ellos por la zona. Finalmente Syusuke suspiró.

-Lo siento Tezuka… lo he arruinado.
-Es normal sentirse nervioso en una situación como ésta. Yo tengo los ojos cerrados así que no es mucho para mí.
-Perdón por ponerte en una situación tan incómoda.
-No hay problema…-las palabras, por más suaves que intentaran ser, no dejaban de ser duras, y Fuji permaneció un instante en silencio antes de preguntar.
-¿Qué opinas acerca de todo esto?
-Creo que estás pensando demasiado, tan solo es un beso. Si tanto te desagrada no hace falta que me beses en los labios, si cubres un poco nadie notará la diferencia-el más alto se sorprendió al notar que aquel comentario en verdad le había pesado, aunque claro, su rostro no mostró emoción alguna.
-Tezuka yo no… sabes que no quise decir eso-dijo, pero aún así su amigo permaneció en silencio-. Tezuka…-susurró.
-Una noche-dijo de pronto el aludido.
-¿Eh?
-Tenemos una escena para perfeccionar la escena, mañana es el ensayo general y le prometí a Oishi que la tendríamos preparada para mañana a primera hora.
-¿Qué quieres decir?-inquirió Syusuke, sorprendido.
-Vamos a ensayar hasta que nos salga-Tezuka se puso de pie y volteó a ver a su acompañante-. ¿O acaso prefieres huir y decepcionar a todos?
-Yo no…-murmuró. Su corazón latía alocadamente y sentía que su pecho explotaría de un momento a otro. Miró a Tezuka a los ojos, en ellos no había reproche, su mirada hizo que todas sus dudas quedaran reprimidas. Se puso de pie y, sin decir nada, lo siguió.


La casa estaba muy silenciosa, habían decidido esperar a que todos se durmieran antes de empezar a ensayar. El dueño de casa se encontraba recostado en su cama, con los ojos cerrados. No había problemas con los diálogos de Syusuke pero, a medida que el momento del beso se acercaba, los nervios lo traicionaban. Se hincó sobre su rodilla como debía hacer y se inclinó sobre el rostro de su capitán. Los labios de éste se encontraban entreabiertos, invitando a los de Fuji a besarlo. Cuando aquel hilo de pensamiento se atravesó en la mente del chico, éste se apartó con las mejillas notoriamente rojas. Tezuka no entendía, no sabía lo que aquella situación significaba para él, que había estado enamorado de su amigo desde hacía ya dos años.

-¿Cuál es el problema?-preguntó Kunimitsu, incorporándose-. Cada vez que abro los ojos veo que estás rojo, así que no creo que el problema sea que te desagrade… ¿acaso es el hecho de besar a otro hombre?
-N-no… no es eso…-murmuró Fuji, clavando los ojos en el piso, nervioso, en un tonto intento de que su flequillo ocultara su rubor.
-Entonces… ¿acaso es… que te gusto?
-¡Tezuka!-aquella pregunta había dejado al tenista sin aliento, levantó la mirada y miró a su capitán con los ojos muy abiertos. El rubor desapareció por unos instantes pero luego regresó aún con mayor fuerza, parecía tener ímpetu en dejar al muchacho en vergüenza, su propio cuerpo lo traicionaba-. Yo no… yo…
-Porque si esa es la razón, no veo cual es el problema-y, jugándosela a todo o nada, Kunimitsu tomó a su compañero por la nuca y lo besó. Fue un beso directo y rudo, precipitado. Syusuke estaba tan sorprendido que no pudo corresponder, todos los músculos de su cuerpo se tensaron y permaneció allí, con los ojos aún más abiertos que antes.
-Tezuka…-fue lo único que logró articular cuando él se separó.
-No te hagas la cabeza, de verdad me gustas.

De verdad me gustas. Aquellas palabras resonaron dentro de la cabeza de Fuji sin poder cobrar sentido. Le gustaba a Tezuka… pero eso no era posible, Tezuka era su capitán, una de las personas a quien más respetaba, el era sereno, maduro, perfecto… podría tener a cualquier chica que deseara a sus pies, no tenía ningún sentido que gustara de alguien como él. Syusuke lo miró sin poder entender lo que sucedía, un gran vacío se iba apoderando de su mente. Lentamente su cuerpo comenzó a moverse por sí solo. Al percatarse de ello, el tensai intentó detenerse, pero estaba fuera de control. Antes de darse cuenta se encontraba sobre Kunimitsu, besándolo salvajemente, liberando todo aquello que había estado guardando hasta el momento… y se vio correspondido. Un gran alivio lo recorrió y finalmente pudo entregarse a aquel maravilloso beso.

-Oishi estará feliz-fue lo único que dijo Kunimitsu tras romper aquel beso, luego le dedicó una sonrisa y lo atrajo nuevamente.

FIN

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