Melancholy
Solitary Tears
Ready for the Challenge
Cuando caminas por un sendero tan frágil como éste, nunca sabes qué puede pasar. Tus músculos se tensan y no puedes más que dar el siguiente paso con confianza, pues un momento de duda puede significar la muerte. Comprendes que la confianza ciega no existe y te entregas en cuerpo y alma a tu pareja, dependes de él así como él depende de ti, los dos son uno. No hay tiempo para más que ejecutar la danza, no hay tiempo para errores ni fatalismos, uno deja de importar, el otro es nuestro todo. El espectáculo debe continuar.
No sabía que pensar. Como estrella de aquel lugar era su deber entregarse a nuevos desafíos con la frente en alto, pero… ¿entregarse a los brazos de otra persona? Cuando Joshua, su compañero del alma, se había lastimado el tobillo en un entrenamiento, Giselle había decidido descartar las acrobacias en la cuerda floja para centrarse en otro tipo de espectáculo mientras esperaba a que su amigo se repusiera. No había habido duda alguna y Joshua había estado feliz por ello, pero aún así aquello no había satisfecho las exigencias del dueño, quien, tras descubrir que las ganancias habían empezado a descender, había traído a Eric, un joven de mirada fría y penetrante.
-Él será tu compañero de ahora en más, hasta que Joshua se recupere-habían sido sus palabras.
-Pero… yo no quiero un nuevo compañero, yo necesito a Joshua.
-Comenzarán a entrenar mañana, se conocerán y estrenarán una nueva rutina en la próxima obra-al ver la mirada que le dirigía la jovencita, sus palabras fueron terminantes-. Si no te gusta, renuncia.
-Pero… yo no quiero un nuevo compañero, yo necesito a Joshua.
-Comenzarán a entrenar mañana, se conocerán y estrenarán una nueva rutina en la próxima obra-al ver la mirada que le dirigía la jovencita, sus palabras fueron terminantes-. Si no te gusta, renuncia.
Giselle volvió su mirada a Eric y el temor la invadió, el temor a lo desconocido. El muchacho le tendió la mano, pero su rostro no expresaba nada en absoluto, aquello la desconsoló. Se fijó en las dulces facciones del joven, hermosas como las de un elfo. Su cabello era rubio y ningún pelo parecía fuera de lugar, y con sus bellos ojos grises parecía un príncipe sacado de un cuento, todo lo contrario a Joshua, quien era pelinaranja de ojos marrones y que, por más que se esforzara peinándose, su cabello siempre se mostraba desordenado. Los miró a ambos, primero a uno y después al otro. La mirada de Joshua era angustiosa, y lentamente le tendió la mano también… pero Giselle le dio la espalda y se mordió el labio.
-Lo siento-dijo, pues había sido cautivada por aquella nueva belleza, tan distinta a la que estaba acostumbrada.
Los reflectores hicieron brillar el rostro de Giselle, quién, vestida con una hermosa maya con tules que simulaban una pollera color calipso, comenzó a bailar en la cuerda floja con los movimientos sumamente puros. Parecía un ángel, tan delicada como una flor. Su cabello suelto se movía a su alrededor. Pronto fue el turno de Eric, quien, con gran porte, salió a su encuentro, tomándola en brazos y haciéndola volar, tal y como lo habían ensayado. Su tiempo juntos había sido muy productivo, la muchacha aún se encontraba en buen estado y no había sido menos ante las increíbles acrobacias de su nuevo compañero, pero a pesar de que ella se había abierto completamente a él, esperando una respuesta similar, no había obtenido nada a cambio. Era como si se tratase de una máquina, y aquello la llenaba de tristeza.
La actuación estaba llegando a su clímax. Sobre ellos, a unos metros había un solitario trapecio, por el cual colgaba una única cuerda. La acróbata se apartó hacia una de las bases de la cuerda en la que se encontraban a la vez que su compañero realizaba un enérgico salto triple para luego aferrarse a la soga que colgaba. Con el impulso obtenido, ésta comenzó a dar vueltas, convirtiendo la escalada en algo sorprendente. Finalmente, cuando él hubo alcanzado el trapecio, Giselle entró de nuevo en acción, con movimientos fluidos y captando nuevamente la atención de sus espectadores. La música que sonaba en el lugar mantenía a la gente en silencio, nadie se atrevía a quitar sus ojos de la figura de la joven. Lentamente, Giselle comenzó a saltar, ganando impulso poco a poco. Sus piernas le permitían saltar alto y en una postura sencillamente bella, pero aún así estaba lejos de alcanzar a su compañero. Arriba, Eric soltó la soga y comenzó a mover el trapecio hacia delante y hacia atrás. Poco a poco ambos fueron ganando terreno. Debajo los demás acróbatas hacían una pequeña actuación, pero nadie tenía ojos para ellos, todos contemplaban el espectáculo de la pareja. Y de pronto, con todo su impulso, Giselle saltó con todo su esplendor, girando sobre sí misma, las telas que conformaban el vestido cayeron, dejándola tan solo en malla… y la cuerda se desprendió.
La respuesta del público fue la esperada. Las señales de sorpresa eran notorias. A lo lejos, mientras daba vueltas, Giselle pudo vislumbrar a Joshua, quien la miraba fijamente, con la decepción y la tristeza plasmada en todo su ser, cosa que provocó que su postura se aflojara un poco, mientras un sentimiento de culpa la invadía. Entonces, la postura de Joshua también cambió. Desde aquella altura la chica pudo ver como no solo él se tensaba, lleno de horror, sino que también todo el resto de sus compañeros. Confundida, no entendió lo que sucedía, hasta que fue demasiado tarde… y cayó.
Los gritos de la gente resonaron en todo el escenario, mientras Giselle, aún sin comprender lo que estaba ocurriendo, miró hacia arriba. Eric la miraba desde arriba, con ojos tan fríos como los de un demonio. Finalmente, con un último y desgarrador grito, la joven se estrelló.
Joshua arrugó el periódico en un bollo, tirándolo a la basura, luego tomó su bolso y salió de los dormitorios sin volver la vista atrás. Mientras caminaba por los pasillos del lugar se cruzó con Eric. Aferrada a su brazo iba una joven muy similar a él, pero menor y de ojos más brillantes y cabello largo. Ni siquiera lo miraron, pero Joshua apretó con fuerza el puño, recordando las mordaces palabras del periódico: “Accidente en el circo Starlight. Aparentemente la principal estrella del lugar, Giselle Caprio, cometió un terrible error que le costó muy caro. El espectáculo culminó entre gritos y sangre, cuando los médicos llegaron ya era demasiado tarde. Joshua Kayman, ex compañero de la joven, se ha negado a dar testimonio, mientras que, por otro lado, se ha anunciado que la hermana menor de Eric Strudell, Sarah, ocupará su lugar.” Pero Joshua sabía que aquello no era cierto, el error no había sido práctico, el único error que la muchacha había cometido había sido no confiar en la persona correcta.
FIN


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