sábado, 4 de febrero de 2012

Trickster

-Así que aquí estás-la voz de la atleta sacó a Niou de su ensoñación-. ¿Por qué no estás en el entrenamiento? Te he estado buscando por todas partes, debería darte vergüenza-lo regañó la muchacha, desplomándose a su lado sin molestarse siquiera en arreglarse la pollera.
-No tengo ganas de entrenar… Yukimura regresó hoy así que Sanada está especialmente pesado-bufó el mayor-. No tengo ganas de correr un millón de vueltas…
-Sabes perfectamente que si Gen te encuentra te hará correr más que eso, ¿cierto?
-Creo que me asusta más el hecho de que me encuentre con su novia que el hecho de que me encuentre tras haberme saltado el entrenamiento-Masaharu sonrió traviesamente al ver que las mejillas de la joven adquirían un tinte rojizo-. ¿Aún no te acostumbras? Puri.
-A decir verdad no… pero ya hablaremos de eso-Nami sujetó suavemente a su sempai, haciéndolo recostarse con la cabeza en su regazo. Comenzó a acariciar sus cabellos mientras que la propia brisa del otoño se encargaba de revolotear el suyo. Faltaba poco para el invierno-. ¿Qué es lo que te acongoja?
-No es nada serio…
-¿Es Yukimura?-la combinación de aquellas palabras con la intensa mirada de la menor bastaron para poner a Niou a la defensiva.
-¿Y qué si es eso?
-Bueno, sabes bien que no es un secreto para mí el que gustes de él-se burló la jovencita.
-¡No te rías!-le reprochó su amigo, jalando suavemente su mejilla. Bajó finalmente la mano, dejándola en el suelo y ambos permanecieron en silencio un rato, escuchando el sonido del viento-. Soy un idiota…
-Es gay-fue lo único que dijo Nami, y aquellas palabras descolocaron totalmente al jugador.
-¿Qué dices?-preguntó Niou, incorporándose de pronto mientras la miraba fijamente con una expresión de sorpresa plasmada en su rostro.
-Es gay… por si te interesa.
-¿Cómo lo sabes?
-Simplemente lo sé, recuerda que como la novia de Gen-chan los tres solemos pasar mucho tiempo juntos-respondió la joven de cabello corto y en aquel momento una fuerte brisa pasó, levantándole la pollera-. Me voy al club-dijo, y se fue.



Cuando hubo terminadas las vueltas de castigo, las piernas de Niou estaban levemente acalambradas, por lo que se apresuró a elongar los músculos, procurando estirarlos bien. A lo lejos se veían las pistas de atletismo, donde no se sorprendió de ver a Nami corriendo. De pronto sintió una leve presión en la espalda, que lo ayudó a estirarse aún más.

-Nami-chan tiene mucha energía, ¿no crees?-la voz de su capitán lo sorprendió. Sus mejillas se tiñeron de rojo y se levantó, dándole la espalda.
-¿Eso cree?
-Eso creo-dijo, y un incómodo silencio se produjo-. ¿Está todo en orden?
-No, simplemente estoy loco por usted-pensó, pero en su lugar dijo-. Desde luego, ¿por qué habría de haber algo mal?
-Me preocupe cuando llegaste tarde al entrenamiento. ¿Estabas con Nami?
-Sí. Siento haberlo preocupado, no era mi intensión.
-¿Acaso te gusta ella?-Seiichi volteó a ver a su compañero, quien a su vez le devolvió la mirada, sorprendido.
-¡Claro que no!-exclamó, repentinamente nervioso-. Tan solo somos buenos amigos, ¡ella es la novia de Sanada-san!
-Lo sé-contestó el peliazul con una misteriosa sonrisa en sus labios-. Bueno… eso me alivia, pensé que esto se volvería una competencia amorosa.
-¿Q-qué? No, yo jamás tendría esas intensiones…
-¿Sabes algo Masaharu? A mí no me gusta nada perder, no importa contra quién sea-repuso, para luego alejarse a dónde el fukubuchou lo esperaba.



Genial, la situación era perfecta, pero definitivamente algo como aquello jamás había estado en los planes de Niou. Tras acabar el entrenamiento, él había ido a ducharse y cambiarse; luego, como todos los días, se había dirigido al punto en donde solía encontrarse con la atleta, pero, para su sorpresa, no era ella quien lo esperaba en el lugar acostumbrado, sino que nada más ni nada menos que su buchou.

-Nami me dijo que querías hablar conmigo después de las prácticas-fue lo que dijo-. Mencionó algo de ir a comer a tu casa.
-¿Eh?-preguntó confundido, pero al ver la cara del muchacho se apresuró a fingir-. ¡Ah sí! ¡Lo había olvidado! Era de lo que estábamos hablando antes, por eso llegué tarde a la práctica. Siento haberlo esperar buchou, pero la cantidad de vueltas que me ha hecho correr Sanada-san me ha dejado fuera de combate, definitivamente es más temible que Kirihara.
-Tiene su lado dulce-rió Yukimura-. Deberías verlo cuando sale con Nami-chan, parece otra persona totalmente distinta. Quizás podríamos salir algún día los cuatro.
-Hmm…-recordando las palabras que su amiga le había dicho aquella tarde, el trickster sonrió-. Sería una buena idea… ¿nos vamos?


Aquel definitivamente era un buen día, cosa que corroboró al llegar a su casa. El día anterior Nami y él habían cenado juntos y una gran cantidad de comida había sobrado. Dando gracias a las grandes dotes culinarias de la muchacha, pasó un tiempo en la cocina mientras Yukimura veía la televisión y luego sirvió la comida como suya. Sus padres no llegarían hasta el día siguiente por cuestiones de trabajo así que tenía la casa para él solo… definitivamente sería una velada agradable.

-Ya está la comida-anunció el dueño de casa, y Yukimura se acercó a la mesa, mirando sorprendido aquellos deliciosos manjares.
-¿Tú preparaste todo esto?-inquirió sorprendido Seiichi.
-Bueno… podría decirse-Niou se encogió de hombros, disfrutando de los halagos del capitán-. Pero bueno, comamos antes de que se enfríe.

Ambos comieron hasta que sus estómagos estuvieron repletos y, a pesar del pastel de fresas que su amiga había dejado en la heladera, ninguno de ellos tuvo lugar para el postre. Yukimura ayudó a Masaharu a secar los platos y ordenarlos. Parecía muy conforme estando en compañía del muchacho. Jamás habían pasado mucho tiempo juntos pues Seiichi acostumbraba más a salir con Sanada y Nami mientras que él recurría a Marui, Kirihara y los demás, pero a pesar de ello no pudo percatarse de que él también se sentía cómodo en el ambiente que se había instaurado entre ambos.

-Bueno, será mejor que me vaya a mi casa, ya es tarde y no quiero molestarte… seguro que querrás hacer tus tareas y…
-No-lo interrumpió Niou, cosa que sorprendió a su invitado-. Quédese un rato más por favor. Podemos hacer la tarea juntos, si le parece… luego podría pedir un taxi para usted, no quiero que vaya solo a estas horas, podría pasarle algo.
-Estaré bien, no te preocupes, pero bueno… si no te molesta mi presencia entonces sí me gustaría quedarme un rato más. Tu compañía… me es grata-susurró, aunque como el joven estaba dándole la espalda, el otro no pudo presenciar la dulce y avergonzada expresión de su rostro.

Se sentaron a estudiar un rato. De cuanto en cuanto ponían puntos en común o se ayudaban mutuamente. Estaban tan concentrados que ninguno de los dos se percató de que había comenzado a levantarse viento mientras que las primeras gotas de lluvia comenzaban a caer. Para cuando acabaron la tarea eran ya las diez de la noche y la lluvia rugía con fuerza, la temperatura había descendido mucho por lo que prendieron un calefactor.

-¿Puedo ofrecerte un café?-sugirió Masaharu.
-Si puede ser té aún mejor-sonrió Yukimura, a lo que su amigo asintió y se introdujo en la cocina. El peliazul, apreciando la vista de la fuerte espalda del muchacho, lo siguió, reposándose contra la pared. Bajó la mirada culpablemente. Había algo que llevaba atormentándolo un buen rato. Finalmente, cuando Niou volteó a verlo con la taza en mano, levantó la mirada y habló-. Tengo algo que confesar. Nami jamás me dijo que te esperara allí, simplemente me inventé aquella excusa porque quería hablar contigo-dijo de prepo, mientras sus mejillas alcanzaban el mismo tono que las frutillas del pastel de Nami.
-Oh… bueno…-los nervios asaltaron a Niou, quien bajó la mirada incómodamente viendo como el líquido de la taza de movía-. Si ese es el caso yo debo confesar que me tomaste por sorpresa diciendo que vendrías aquí… pero era una gran oportunidad y simplemente no podía rechazarla.
-¿Entonces…?
-Entonces…
-¿No estás molesto?
-Claro que no-Masaharu lo miró sorprendido-. ¿Por qué habría de estar molesto contigo?
-Pues yo…-pero su frase se cortó con el sonido de la cerámica contra el suelo cuando la taza y el platito que llevaba el muchacho se estrellaron, haciéndose añicos.
-¿¡Qué no entiendes que me vuelves loco!?-gritó, y, sin dejar de asombrarse por su estupidez, empujó a Yukimura contra la pared, aferrándolo por las muñecas y uniendo sus labios con los de él en un desenfrenado beso.

Su capitán lo miró con los ojos muy abiertos pero luego, haciendo gala de su fuerza, se soltó de Niou y entrelazó sus brazos detrás de su cabeza, profundizando el beso. Tras quitar la cinta que ataba el cabello de su compañero, el cabello de Niou quedó suelto y el peliazul se dedicó a acariciarlo. No retrocedió ni un paso en aquella pasional batalla, en la que cada uno buscaba abrirse paso en la boca del otro. Niou se acomodó sobre él, y mientras una mano los sostuvo contra la pared, introdujo la otra bajo la camisa de su capitán, disfrutando del roce entre pieles. Tan perdidos estaban el uno en el otro que, hasta que la necesidad de tomar aire no fue crucial, no se separaron. El color estaba presente en ambas mejillas, y los pechos de ambos subían y bajaban a un acelerado ritmo. Yukimura sonrió.

-¿Cómo no entenderlo si tú también me vuelves loco a mí?


-¡Nami!-el grito de Masaharu hizo detener a la muchacha, quien volteó a verlo inocentemente.
-Hola Nio-chan, ¿cómo estás?-sonrió ella.
-Bueno…-se sonrojó y bajó la mirada.
-Veo que más que bien-rió la castaña-. Qué bueno, me alegro, tenía miedo de que algo hubiese salido mal.
-¿Qué podría haber salido mal?-preguntó Niou, extrañado-. Me dijiste que Yukimura era gay y eso era todo lo que necesitaba saber para…
-Te mentí-lo interrumpió la joven, diciéndolo como si fuese lo más obvio del mundo.
-¿E-eh?-Masaharu la miró, incrédulo-. P-pero entonces… si todo hubiese salido al revés…
-Pero no fue así-repuso la chica, sonriendo nuevamente-. Y es lo que cuenta, ¿no? Y si no fuera por mí jamás te habrías declarado, deberías estarme agradecido-le reprochó-. Deberías tener cuidado Masaharu, parece que no eres el único trickster que anda dando vueltas por aquí-rió, mirándolo provocativamente. De pronto su mirada se iluminó y su expresión cambió completamente-. ¡Oh mira, allí está Gen-chan!-y sin decir más se alejó corriendo, aferrándose al brazo de su novio.
-Esta chica… sí que es de cuidado-murmuró para sí mismo, perplejo, para que luego una engreída sonrisa apareciera en su rostro-. ¿Qué puedo decir? Aprendió del mejor.

FIN


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