Fanfic dedicado enteramente a Emi y Gakupo e.e <3 son lo más~
The Value of a True Love
Len bufó para luego comenzar a engullir el tazón de cereales que su hermana le había preparado para el desayuno. Apenas eran las siete de la mañana y ellos jamás se levantaban tan temprano, ni siquiera para asistir a la escuela, pero aquel día la voz de Rin lo había hecho madrugar. Al pensar en eso volvió a quejarse. Su hermana, sentada frente a él bebiendo un vaso de zumo de naranja, lo miró con desaprobación.
-Ya te dije que lo sentía Len, no era mi intención despertarte-se disculpó por milésima vez la rubia.
-Sí vale, vale, lo que no entiendo es qué rayos hacías despierta ensayando tan temprano, quiero decir… ¿desde cuándo te levantas temprano?
-Bueno…-murmuró la muchacha y luego clavó la vista en su propio tazón de cereales, aunque eso no podía evitar que Len viera sus mejillas rojas-. Tú sabes que próximamente haremos un dueto con Gakupo-kun en uno de nuestros shows y… bueno, tengo que ensayar.
-¡Pero cuando cantas conmigo jamás quieres ensayar!
-Bueno… tú eres mi hermano menor, es diferente, todos están acostumbrados a escucharnos cantar y lo hacemos bien juntos, después de todo somos hermanos-explicó Rin-. En cambio con Gakupo-san es… simplemente no puedo defraudarlo, él confía en mí.
-Sí vale, vale, lo que no entiendo es qué rayos hacías despierta ensayando tan temprano, quiero decir… ¿desde cuándo te levantas temprano?
-Bueno…-murmuró la muchacha y luego clavó la vista en su propio tazón de cereales, aunque eso no podía evitar que Len viera sus mejillas rojas-. Tú sabes que próximamente haremos un dueto con Gakupo-kun en uno de nuestros shows y… bueno, tengo que ensayar.
-¡Pero cuando cantas conmigo jamás quieres ensayar!
-Bueno… tú eres mi hermano menor, es diferente, todos están acostumbrados a escucharnos cantar y lo hacemos bien juntos, después de todo somos hermanos-explicó Rin-. En cambio con Gakupo-san es… simplemente no puedo defraudarlo, él confía en mí.
¿Cómo podría haberlo olvidado? Desde aquel día su hermana había estado obsesionada con Gakupo, y todo era su culpa. En su último concierto habían dispuesto que Rin y Len cantarían Magnet. ¿El problema? El menor había perdido la voz a medio concierto y Gakupo había tenido que salir en su lugar. Había sido un éxito. Desde entonces la cantidad de duetos de los hermanos había disminuido considerablemente para dar lugar a los duetos entre Kamui y Rin… y aquello lo molestaba de sobremanera, era la primera vez que su hermana se interesaba por alguien que no fuese él.
-¿Cómo está tu garganta hoy?
-Bien, el médico dijo que es cuestión de días para que recupere completamente la voz así que es cuestión de esperar-respondió Len, encogiéndose de hombros. Llevó su bowl vacío al fregadero mientras Rin tomaba la pava y ponía agua a hervir.
-Te prepararé un té con miel-dijo.
-Que asco-replicó el menor, haciendo una mueca.
-Pues si tanto te molesta que nuestros duetos se hayan reducido, concéntrate en recuperar tu voz, esto te ayudará.
-Aún así es horrible, no lo quiero.
-¡Deja de comportarte como un niño!
-¡Oh claro! ¡Olvidaba que ahora que tienes a tu querido Kamui ya no necesitas niños cerca!
-¡Bueno pues quizás estés en lo cierto!-gritó ella y un cargado silencio siguió a sus palabras-. ¿Sabes qué? Olvídalo… haz lo que quieras-suspiró Rin, antes de salir, dejando a Len solo en la cocina. La pava sonó.
-Bien, el médico dijo que es cuestión de días para que recupere completamente la voz así que es cuestión de esperar-respondió Len, encogiéndose de hombros. Llevó su bowl vacío al fregadero mientras Rin tomaba la pava y ponía agua a hervir.
-Te prepararé un té con miel-dijo.
-Que asco-replicó el menor, haciendo una mueca.
-Pues si tanto te molesta que nuestros duetos se hayan reducido, concéntrate en recuperar tu voz, esto te ayudará.
-Aún así es horrible, no lo quiero.
-¡Deja de comportarte como un niño!
-¡Oh claro! ¡Olvidaba que ahora que tienes a tu querido Kamui ya no necesitas niños cerca!
-¡Bueno pues quizás estés en lo cierto!-gritó ella y un cargado silencio siguió a sus palabras-. ¿Sabes qué? Olvídalo… haz lo que quieras-suspiró Rin, antes de salir, dejando a Len solo en la cocina. La pava sonó.
El timbre sonó y Len se asomó a la ventana de su habitación. Tal y como esperaba, Gakupo siempre era muy puntual. Clavó su mirada en el muchacho, mirándolo examinadoramente. Algo en él le provocaba una reacción desconocida, no podía determinar exactamente qué, si su hermoso y largo cabello, su suave y blanca piel o… En ese momento Gakupo levantó la mirada, clavando sus ojos en los del menor, quien perdió el hilo de sus pensamientos y retrocedió con el corazón latiendo de un modo descontrolado. El rubio se llevó una mano al pecho en un vano intento de controlar los latidos y, tras unos segundos, se atrevió a volver a mirar. Kamui continuaba mirando en aquella dirección, y no solo eso sino que le sonreía. Una extraña sensación se apoderó de Len quien clavó la mirada en el suelo, molesto consigo mismo, aunque sin lograr calmarse… el rubor permanecía aferrado a sus mejillas. Se escuchó el ruido de la puerta y luego la chillona voz de su hermana, quien hizo pasar al mayor. Suspiró aliviado de que el hombre hubiese desaparecido de su campo de visión, solo para caer en cuenta de que ahora ambos estaban en la misma casa. Se sintió intranquilo.
Aproximadamente a las seis de la tarde cuando el menor de los Kagamine salió de su cuarto dispuesto a merendar. Tras unas dos horas escuchando la misma canción una y otra y otra vez la histeria se había apoderar, pero, en lugar de ponerse a gritar, se había controlado, se había puesto sus auriculares y había disfrutado de una buena tarde de videojuegos… hasta que le había dado hambre. Para aquel entonces se había olvidado completamente de que Gakupo estaba en su casa, pues es que Len tenía la facilidad de dejar las cosas en las que no quería pensar de lado.
Bajó las escaleras y se dirigió directamente a la cocina. Por poco tropezó al entrar y ver a Gakupo sentado en la mesa hablando con su hermana. De pronto la mirada del mayor se posó en él y en tan solo unos segundos los recuerdos de las sensaciones que lo habían invadido con tan solo ver su sonrisa, se arremolinaron en su mente, impidiéndole pensar con claridad.
-Ah, Len-dijo su hermana, volteando a verlo-. Ya era hora de que bajaras. ¿Tienes hambre?
-S-sí-asintió el aludido, sin quitar la vista del pelivioleta.
-¿Qué no vas a saludarme, Len?-inquirió, con una seductora sonrisa en sus labios.
-Ah… hola-saludó, y sus mejillas se tornaron rojas. Entró caminando y se sentó en la mesa, desviando la mirada y centrándose en su hermana, quien para ese momento ya se encontraba untando el pan con mantequilla-. ¿Qué tal el ensayo?
-Bien, aunque claro, aún nos queda mucho para perfeccionar la canción.
-Nada que no se pueda arreglar con un par de ensayos-afirmó Gakupo.
-Ya veo…-contestó Len-. Entonces parece que nos estaremos viendo seguido.
-Eso parece-dijo el otro, con una misteriosa sonrisa en sus labios.
-Kamui-kun se quedará a cenar hoy con nosotros-explicó Rin, acercándole a su hermano el plato de tostadas y un vaso de su zumo-. Perdón, se acabaron las bananas.
-¿S-se quedará a cenar?-tartamudeó Len, olvidándose por unos instantes de que el aludido se encontraba frente a ellos.
-Sí, ¿qué hay de malo en ello? Ya se ha quedado otras veces aquí.
-Con todos los demás…-terminó el menor-. Es distinto… pero bueno, yo no tengo problema-dijo, encogiéndose de hombros-. ¿Qué piensas cocinar?
-Carne con papas y…-Rin miró dentro de la heladera y de pronto palideció-. Oh no, ¡faltan ingredientes!
-Si quieres yo puedo ir a comprarlos-se apresuró a ofrecer Len, quería salir y despejarse un poco, el estar cerca de su compañero lo ponía nervioso.
-¿Seguro? Se está haciendo tarde y me preocupa que…
-No te preocupes Rin-chan-la cortó su invitado, sonriendo-. Yo acompañaré a Len por lo que no tienes por qué preocuparte.
-¿Que qué? Yo necesito una niñera-replicó el rubio.
-No te disgustes Len, es como agradecimiento por la hospitalidad que me han dado el día de hoy, yo no tengo ningún problema en acompañarte.
-Gracias Kamui-kun, me sentiría mucho más tranquila.
-No hay de qué.
-Pero…-se dispuso a protestar Len, pero tan solo bastó una mirada de su hermana para paralizarlo en el acto-. Vale, vale, que me acompañe.
-S-sí-asintió el aludido, sin quitar la vista del pelivioleta.
-¿Qué no vas a saludarme, Len?-inquirió, con una seductora sonrisa en sus labios.
-Ah… hola-saludó, y sus mejillas se tornaron rojas. Entró caminando y se sentó en la mesa, desviando la mirada y centrándose en su hermana, quien para ese momento ya se encontraba untando el pan con mantequilla-. ¿Qué tal el ensayo?
-Bien, aunque claro, aún nos queda mucho para perfeccionar la canción.
-Nada que no se pueda arreglar con un par de ensayos-afirmó Gakupo.
-Ya veo…-contestó Len-. Entonces parece que nos estaremos viendo seguido.
-Eso parece-dijo el otro, con una misteriosa sonrisa en sus labios.
-Kamui-kun se quedará a cenar hoy con nosotros-explicó Rin, acercándole a su hermano el plato de tostadas y un vaso de su zumo-. Perdón, se acabaron las bananas.
-¿S-se quedará a cenar?-tartamudeó Len, olvidándose por unos instantes de que el aludido se encontraba frente a ellos.
-Sí, ¿qué hay de malo en ello? Ya se ha quedado otras veces aquí.
-Con todos los demás…-terminó el menor-. Es distinto… pero bueno, yo no tengo problema-dijo, encogiéndose de hombros-. ¿Qué piensas cocinar?
-Carne con papas y…-Rin miró dentro de la heladera y de pronto palideció-. Oh no, ¡faltan ingredientes!
-Si quieres yo puedo ir a comprarlos-se apresuró a ofrecer Len, quería salir y despejarse un poco, el estar cerca de su compañero lo ponía nervioso.
-¿Seguro? Se está haciendo tarde y me preocupa que…
-No te preocupes Rin-chan-la cortó su invitado, sonriendo-. Yo acompañaré a Len por lo que no tienes por qué preocuparte.
-¿Que qué? Yo necesito una niñera-replicó el rubio.
-No te disgustes Len, es como agradecimiento por la hospitalidad que me han dado el día de hoy, yo no tengo ningún problema en acompañarte.
-Gracias Kamui-kun, me sentiría mucho más tranquila.
-No hay de qué.
-Pero…-se dispuso a protestar Len, pero tan solo bastó una mirada de su hermana para paralizarlo en el acto-. Vale, vale, que me acompañe.
-Así que… ¿van bien los ensayos?-inquirió el rubio, rompiendo con el incómodo silencio presente entre Gakupo y él.
-Sí, creo que no tardaremos mucho en dominar un par de nuevos éxitos para el grupo. Creo que algo bueno saldrá de todo esto.
-¿De todo esto?
-Sí, el hecho de que no puedas cantar con tu hermana mientras tu garganta se recupera. Está bien probar nuevas combinaciones de tanto en tanto y creo que en esta ocasión hemos dado en el blanco. Quizás es porque a las fans les agrada el hecho de que haya diferencia de edad entre nosotros.
-Entiendo…-suspiró Len-. Había olvidado que todo esto era mi culpa, lo siento.
-No tienes por qué lamentarlo, después de todo, ésta es una oportunidad única para mí. No pienso desperdiciarla.
-¿Oportunidad única?-preguntó el menor, mientras que, sin saber por qué, sentía que su estómago comenzaba a retorcerse. Miró a su sempai y sus mejillas se ruborizaron al recordar la sensación de aquella mañana. De pronto se sintió vacío, como si una aspiradora hubiese succionado todo lo que se encontraba dentro de él-. ¿Acaso te gusta mi hermana?
-Hm… no precisamente pero… es bastante acertado.
-Sí, creo que no tardaremos mucho en dominar un par de nuevos éxitos para el grupo. Creo que algo bueno saldrá de todo esto.
-¿De todo esto?
-Sí, el hecho de que no puedas cantar con tu hermana mientras tu garganta se recupera. Está bien probar nuevas combinaciones de tanto en tanto y creo que en esta ocasión hemos dado en el blanco. Quizás es porque a las fans les agrada el hecho de que haya diferencia de edad entre nosotros.
-Entiendo…-suspiró Len-. Había olvidado que todo esto era mi culpa, lo siento.
-No tienes por qué lamentarlo, después de todo, ésta es una oportunidad única para mí. No pienso desperdiciarla.
-¿Oportunidad única?-preguntó el menor, mientras que, sin saber por qué, sentía que su estómago comenzaba a retorcerse. Miró a su sempai y sus mejillas se ruborizaron al recordar la sensación de aquella mañana. De pronto se sintió vacío, como si una aspiradora hubiese succionado todo lo que se encontraba dentro de él-. ¿Acaso te gusta mi hermana?
-Hm… no precisamente pero… es bastante acertado.
Len apretó las bolsas que llevaba con fuerza. Se sintió triste al saber que Gakupo gustaba de su hermana. Debería haberlo adivinado, después de todo, su hermana era muy linda y popular, no podría contenerla por siempre… aunque no había pensado que todo podría ocurrir tan rápido. ¿Acaso estaba celoso de Gakupo? No… no era eso, no era la misma sensación que lo invadía cuando Kaito coqueteaba con Rin, aquello era algo totalmente distinto y nuevo para él. Intentó visualizar a Rin y Gakupo como pareja y la opresión en su pecho aumentó. Luego, intentó visualizar a Kaito y Rin, pero, tal como había pensado, la sensación era distinta, en esta ocasión tan solo sentía ganas de golpear al peliazul. Finalmente intentó visualizar una tercera pareja, pudo imaginarse con lujo de detalles a Gakupo y Luka tomados de la mano y la rabia lo inundó. No se percató de lo tenso que estaba hasta que la bolsa que llevaba en sus manos cayó al piso rota. Fijó su mirada perdida en los tomates que rodaron por el suelo y entonces, de pronto, sus mejillas se encendieron, alcanzando un tono similar al de las frutas. Por primera vez en su vida se percató de que un hombre lo atraía.
-¿Len?-preguntó Gakupo, preocupado, mientras se apresuraba a recoger las cosas y a hacerle un nudo a la bolsa para que su contenido no volviera a desparramarse-. Len-repitió-. ¿Qué pasa?
-Gakupo… yo…-pero no dijo más, simplemente huyó. Kamui no pudo más que verlo marcharse.
-Gakupo… yo…-pero no dijo más, simplemente huyó. Kamui no pudo más que verlo marcharse.
Cuando el pelivioleta llegó a la casa de los Kagamine, Rin tardó un rato en abrirle. La expresión de la rubia era de suma preocupación. Gakupo le tendió las bolsas de compras y la ayudó a acomodar las cosas.
-¿Dónde está Len?-preguntó, intentando sonar casual.
-En su cuarto… llegó corriendo y se encerró, no quiere abrirme, ni siquiera quiere hablar conmigo-le explicó la muchacha con la tristeza palpable en su tono de voz-. ¿Pasó algo entre ustedes mientras hacían las compras?
-Nada de lo que preocuparse.
-Mi hermano…-el tono de voz de Rin se había vuelto frío y protector-. Mi hermano-repitió-. Está encerrado en su cuarto y no quiere abrirme… y tú me pides que no me preocupe.
-¿Confías en mí?-inquirió él, volteando a ver a la menor.
-Desde luego, pero…
-Entonces tranquila, déjame hablar con él… a decir verdad… creo que solo está asustado-repuso, y luego salió de la cocina, dejando sola a la joven.
-En su cuarto… llegó corriendo y se encerró, no quiere abrirme, ni siquiera quiere hablar conmigo-le explicó la muchacha con la tristeza palpable en su tono de voz-. ¿Pasó algo entre ustedes mientras hacían las compras?
-Nada de lo que preocuparse.
-Mi hermano…-el tono de voz de Rin se había vuelto frío y protector-. Mi hermano-repitió-. Está encerrado en su cuarto y no quiere abrirme… y tú me pides que no me preocupe.
-¿Confías en mí?-inquirió él, volteando a ver a la menor.
-Desde luego, pero…
-Entonces tranquila, déjame hablar con él… a decir verdad… creo que solo está asustado-repuso, y luego salió de la cocina, dejando sola a la joven.
Cuando Len escuchó los pasos aproximándose por el pasillo, su cuerpo se tensó nuevamente. Suspiró. Quería estar solo, pero no había manera de que Rin lo dejara en paz si no se inventaba una excusa pronto. Tenía que enfrentarse a ella tarde o temprano. Se quitó la sábana de encima y, antes de que su momentáneo coraje se aplacara, abrió la puerta. Sus mejillas se tiñeron de rojo al encontrarse cara a cara con Gakupo, quien tenía la mano levantada como si fuese a tocar.
-Oh…-el mayor fue el primero en hablar-. Creo que esto simplifica las cosas.
-Y-yo…-tartamudeó el rubio.
-Déjame entrar, tenemos una charla pendiente-dijo, y luego sin más se introdujo en la habitación del menor. Su compañero, estático, lo siguió con la mirada pero no se movió de su lugar. Inspiró profundamente y luego se dio vuelta lentamente. Gakupo permanecía sentado en su cama, mirándolo fijamente.
-Y-yo…-volvió a tartamudear-. Lo siento… yo corrí de esa forma porque yo…
-¿Te pusiste nervioso con ante mi presencia?
-¿C-cómo lo supiste?
-Bueno… además de que me llamaste, luego te callaste y saliste corriendo… creo que entiendo cómo te sientes. En parte, lo que te está pasando, es mi culpa, lo siento, te provoqué y eso hizo que te confundieras, ¿no es así?
-Yo…-dudó el menor, pero al ver la seria mirada que Kamui le dirigía, tragó saliva y asintió-. Sí, así es.
-Entonces… lo que te sucede es que…
-Hace tiempo lo venía pensando… simplemente… no crea que pueda aceptarlo. No puedo aceptar algo así para que simplemente lo admita y me rechacen… pero…-Len se paro frente a su amigo, clavando la vista en el suelo. Sus mejillas estaban sumamente rojas y lágrimas de vergüenza caían por éstas-. Yo soy… a mí me gustan…
-Creo que me malinterpretaste-lo interrumpió Gakupo.
-¿Qué quieres decir?
-¿Rechazar?-inquirió el joven de cabello largo.
-S-sí.
-A ver si entendí… eres gay… y te da miedo asimilarlo porque estás enamorado de mí y temes que yo te rechace…-ante el silencio y la anonada expresión de Len, el muchacho sonrió-. ¿Y por qué habría de rechazarte?
-Bueno… tú dijiste que…-Kagamine comenzó a temblar levemente, luchando por pronunciar aquellas palabras que tanto le costaban-. Tú dijiste que Rin te gustaba, que el cantar con ella era una oportunidad para aproximarte a la persona a la que amas y… y bueno…
-¿Lo ves? Me malinterpretaste-replicó Kamui. El menor levantó la vista sorprendido, un rubor aún más intenso que el anterior cubría sus mejillas, la ternura que desprendía la mirada del pelivioleta era indescriptible-. A mí jamás me podría gustar Rin… no contigo dando vueltas por ahí.
-Q-quieres decir que…
-Sí Len, eres tú de quien estoy enamorado-sonrió Gakupo, atrayéndolo hacia sí en un abrazo lleno de amor. Las piernas del adolescente se tambalearon al caer hacia adelante, pero los brazos de Kamui lo sostuvieron firmemente en un abrazo del que ninguno de los dos quería escapar.
-Y-yo…-tartamudeó el rubio.
-Déjame entrar, tenemos una charla pendiente-dijo, y luego sin más se introdujo en la habitación del menor. Su compañero, estático, lo siguió con la mirada pero no se movió de su lugar. Inspiró profundamente y luego se dio vuelta lentamente. Gakupo permanecía sentado en su cama, mirándolo fijamente.
-Y-yo…-volvió a tartamudear-. Lo siento… yo corrí de esa forma porque yo…
-¿Te pusiste nervioso con ante mi presencia?
-¿C-cómo lo supiste?
-Bueno… además de que me llamaste, luego te callaste y saliste corriendo… creo que entiendo cómo te sientes. En parte, lo que te está pasando, es mi culpa, lo siento, te provoqué y eso hizo que te confundieras, ¿no es así?
-Yo…-dudó el menor, pero al ver la seria mirada que Kamui le dirigía, tragó saliva y asintió-. Sí, así es.
-Entonces… lo que te sucede es que…
-Hace tiempo lo venía pensando… simplemente… no crea que pueda aceptarlo. No puedo aceptar algo así para que simplemente lo admita y me rechacen… pero…-Len se paro frente a su amigo, clavando la vista en el suelo. Sus mejillas estaban sumamente rojas y lágrimas de vergüenza caían por éstas-. Yo soy… a mí me gustan…
-Creo que me malinterpretaste-lo interrumpió Gakupo.
-¿Qué quieres decir?
-¿Rechazar?-inquirió el joven de cabello largo.
-S-sí.
-A ver si entendí… eres gay… y te da miedo asimilarlo porque estás enamorado de mí y temes que yo te rechace…-ante el silencio y la anonada expresión de Len, el muchacho sonrió-. ¿Y por qué habría de rechazarte?
-Bueno… tú dijiste que…-Kagamine comenzó a temblar levemente, luchando por pronunciar aquellas palabras que tanto le costaban-. Tú dijiste que Rin te gustaba, que el cantar con ella era una oportunidad para aproximarte a la persona a la que amas y… y bueno…
-¿Lo ves? Me malinterpretaste-replicó Kamui. El menor levantó la vista sorprendido, un rubor aún más intenso que el anterior cubría sus mejillas, la ternura que desprendía la mirada del pelivioleta era indescriptible-. A mí jamás me podría gustar Rin… no contigo dando vueltas por ahí.
-Q-quieres decir que…
-Sí Len, eres tú de quien estoy enamorado-sonrió Gakupo, atrayéndolo hacia sí en un abrazo lleno de amor. Las piernas del adolescente se tambalearon al caer hacia adelante, pero los brazos de Kamui lo sostuvieron firmemente en un abrazo del que ninguno de los dos quería escapar.
Poco a poco, el mayor se fue echando hacia atrás, arrastrando a Len consigo, quedando debajo de él. Aquello tan solo mejoró la situación. El abrazo se deshizo y los ojos de ambos se encontraron, la mirada de Kamui era tranquila y penetrante, mientras que la de Len era inocente pero decidida. Ambos tenían miradas de enamorados. Gakupo acarició con suavidad la mejilla del rubio y éste tragó saliva. Llevaba tanto tiempo deseando aquel momento, por más que hubiese estado tan empeñado en rechazarlo, que estaba sumamente nervioso, pero también sabía que probablemente su hermana subiría en cualquier momento para ver cómo estaban las cosas y aquel momento tan especial y único no se volvería a repetir. Se acomodó y, despacio, comenzó a acercar su rostro al de su amigo y, quizás a partir de entonces, algo más. Él no lo presionó en ningún momento, dejó que Len fuera quien se aproximase, dándole su espacio y tiempo. Pronto sus labios entraron en contacto en un beso dulce como la miel, tímido en un comienzo pero pasional tras unos instantes. Era Kamui quien llevaba las riendas, lamió los labios de su nueva pareja, pidiéndole paso, el cual fue concedido. Las lenguas de ambos se entrelazaron en un baile que parecía no tener fin, en una territorial lucha por demostrar qué tanto se amaban. Cuando el aire hizo falta fue que se separaron, pero en ningún momento despegaron sus miradas de los ojos del otro.
-Dilo… por favor-pidió Gakupo.
-Te… te…
-No tienes nada que temer, no importa lo que digan, yo siempre estaré ahí para protegerte y reconfortarte.
-Te amo-dijo finalmente Len, sintiendo como si se hubiese sacado un gran peso de encima.
-Yo también te amo-respondió Kamui, sonriendo, para luego acurrucarlo contra su pecho.
-Te… te…
-No tienes nada que temer, no importa lo que digan, yo siempre estaré ahí para protegerte y reconfortarte.
-Te amo-dijo finalmente Len, sintiendo como si se hubiese sacado un gran peso de encima.
-Yo también te amo-respondió Kamui, sonriendo, para luego acurrucarlo contra su pecho.
A partir de entonces Len comenzó a comprender el valor de un verdadero amor. Los días siguientes fueron especialmente felices, y el rubio tenía muy en claro la razón. Sentía celos al ver a su hermana cantando junto a su novio, tan apegada a él, aunque su voz pronto se recobró y todo volvió a la normalidad… por unos días. Definitivamente no estaba en los planes de Len el hecho de tener que vestirse como mujer para cantar Imitation Black, una canción compuesta por ambos conjuntamente con Kaito… pero bueno, era un gran éxito al fin y al cabo, y aquel éxito le daba la excusa necesaria para poder besar libremente a su amado, ¿qué más podía pedir?
FIN
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